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La confianza en la comunicación, vital para ayudar

Las lesiones autoinflingidas, o sea el suicidio, son la tercera causa de muerte en la población de 10 a 14 años de edad en México, informó el Instituto Nacional de Estadística, Geografía y Estadística (Inegi) en su reporte “Defunciones registradas de enero a agosto de 2020”.

Los accidentes y los tumores malignos son la primera y segunda causas de muerte en los menores de 10 a 14 años en el país, dijo el Inegi en su informe, publicado el 27 de enero pasado.

El suicidio también es la tercera causa de muerte entre los mexicanos de 15 a 24 de edad; el homicidio es la primera y los accidentes, la segunda, agregó el Inegi.

Personas que sufren

En “Prevención del suicidio, un instrumento para docentes y demás personal institucional”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que los niños y jóvenes que sufren de aflicción mental o social pueden albergar pensamientos de suicidio que al final lleven a comportamientos suicidas.

Por ello recomienda estar alertas para identificar a niños y jóvenes “afligidos y con posible riesgo de suicidio”.

“Cualquier cambio repentino o dramático que afecta el desempeño de un niño o de un adolescente, su concurrencia al centro escolar o su comportamiento personal deben ser considerados seriamente”, advierte.

Las señales de aflcción

Entre las señales que da un menor o joven que sufre, la OMS menciona la falta de interés en las actividades cotidianas, descenso general en las calificaciones, disminución del esfuerzo, comportamiento inadecuado en la clase, ausencias inexplicadas, repetidas o inasistencia sin permiso, fumar excesivamente, beber o uso inadecuado de drogas (incluyendo mariguana), e incidentes que conducen a violencia o a intervención de la Policía.

Una vez identificado a un menor que sufre y que necesita ayuda, destaca la OMS, se afronta el difícil desafío de “saber cómo reaccionar y responder a los niños y jóvenes suicidas”.

La OMS afirma que ellos necesitan ser tratados con sensibilidad y respeto.

“Es importante, en el contacto con un joven suicida, lograr un balance entre proximidad y distancia y entre empatía y respeto”, dice.

“El primer paso en la prevención de suicidio es invariablemente lograr la confianza en la comunicación”, destaca el organismo, que sugiere cuidar tanto la comunicación verbal como no verbal (corporal).

Los adultos, dice la OMS, “deben recordar que la actitud de rechazo es a menudo un signo de desconfianza hacia los adultos”.

Si una persona considera que no puede ayudar a un menor o joven que sufre, debe pedir ayudar a un profesional porque, ante todo, se debe prevenir que ocurra un acto suicida, destaca la OMS.— Flor Estrella Santana

 

OMS Prevención

Según la OMS, los principales factores que dan protección contra el comportamiento suicida son los siguientes:

Patrones familiares

El niño o el joven tiene buena relación con los miembros de la familia, y tiene el apoyo familiar.

Cognición y personalidad

Aprende a relacionarse con otras personas, a hablar de sus emociones, tiene confianza en sí mismo (autoestima alta), busca ayuda cuando surgen dificultades, por ejemplo, en el trabajo escolar; busca consejo cuando hay que elegir opciones importantes, aprende a escuchar al otro, etc.

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