PROGRESO.— “Me enterraron y quemaron vivo, gritaba al sepulturero que no lo hiciera porque estaba con vida, pero no hizo caso y selló la fosa. También vi que me metan al horno crematorio, sentí el calor, pero no me calcinaba, fue parte de lo que viví durante los 45 días que estuve en coma e intubado por el Covid-19”, explicó el sobreviviente José del Carmen Betancourt Ávila.
Vecino de la comisaría de Chicxulub Puerto y permisionario pesquero conocido como “Chepa”, Betancourt Ávila sobrevivió al virus, luego que estuvo un mes y medio en coma inducido e intubado y otras dos semanas en recuperación, pero antes que lo internaran en una clínica particular donde lo intubaron, estuvo 15 días aislado en su casa; sin embargo, su salud se agravó pues comenzó a tener problemas para respirar, hasta que por recomendación médica lo hospitalizaron.
“Dios me dio la oportunidad para vivir, mi salvación y recuperación es un milagro, soy católico, creo en Dios, nunca pensé que me salvaría y regresar con vida a mi casa de Chicxulub, tuve mucho miedo, cuando me faltaba el aire sentía que me moría, por eso cuando llegué a la clínica pedí que me intubaran porque ya no aguantaba”, recordó.
“Chepa” dejó el hospital hace siete meses, su recuperación ha sido lenta, pero ha logrado recuperar su peso de 83 kilos, pues durante los dos meses que estuvo contagiado perdió 34 kilos porque no comía.
El sobreviviente retornó a su casa el 29 de agosto y dijo que seis días después pudo tomar agua de coco, la cual le abrió la garganta y poco a poco comenzó a comer gelatinas y posteriormente a alimentarse.
“Chepa” dijo que cuando lo intubaron y lo indujeron al coma, “me fui a otro mundo, dejé de existir en la tierra, tuve vivencias inesperadas, un día vi que estaba en el cementerio de Chicxulub y me estaban enterrando vivo, incluso le grité al sepulturero Fernando López Olvera para que se detenga”.
“¡Chiringa (apodo de López Olvera) estoy vivo, no me entierres!”, grité.
“Pero estás muerto”, respondió el sepulturero y procedió a cerrar la fosa.
López Olvera trabaja con “Chepa” en la pesca.
Luego en la clínica escuché, continúa, que un doctor al pasar a su revisión diaria, dice: “¿qué hace este muchacho aquí ? si ayer murió. Veo que me sacan, colocan en un ataúd y me llevan al crematorio para incinerarme, vivo me meten al horno que está con el fuego a potencia, pero no me quemé”.
“En otra ocasión me veo en mi casa donde hay coronas para mi sepelio, pero sigo vivo. Mi casa de Chicxulub la visité como cuatro veces, estoy preocupado por mi hijo menor José Alberto, de 16 años de edad”, agregó.
La plática con Betancourt Ávila se llevó al cabo en su casa ubicada en la calle 8-A con 23 de de la comisaría de Chicxulub, donde tiene su negocio de compra-venta de pescado y mariscos.
Síntomas
“Chepa”, quien es originario de la isla de Holbox, indicó que un viernes del mes de julio recibió la visita de dos personas de su puerto natal, uno de ellos le dijo que lo notaba mal, pues ya tenía los síntomas del Covid-19 pero no sabía, así que se aisló para pasar la cuarentena, hasta que perdió el olfato y el apetito y a los pocos días le faltaba respiración.
“Chepa” nació el 21 de mayo de 1967 y cuenta que desde los 15 años comenzó a fumar, lo cual agravó el contagio, así que en su casa le suministraron oxígeno, compró dos cilindros y fue atendido por su esposa, Moramar Castillo Trejo, quien se dividía para atender a sus otros hijos que también se contagiaron, pero no fueron de gravedad.
Sin embargo, Betancourt Ávila empeoró y por recomendación del médico David Canché lo llevaron a un hospital de la ciudad de Mérida el 27 de julio de 2020, con dificultades para respirar.
En ese lugar no lo aceptaron porque estaba saturado de pacientes, así que lo trasladaron a otra clínica donde quedó internado y pidió que lo intuben porque ya no aguantaba.
“Cerré los ojos, cuando los volví a abrir ya habían pasado 45 días, durante ese tiempo que estuve en coma, me fui a otro mundo, vagué, en sueños viví muchas cosas, que me enterraron y quemaron vivo, gritaba y no me escuchaban, veía a Abraham Pech Pérez, quien trabaja en el centro de acopio pesquero que acudía todos los días a la clínica, pero solo lo soñaba, pues nunca acudió porque no dejaban entrar a nadie en la clínica”, expresó.
Gastos
El tratamiento de José Betancourt costó poco más $1.300,000, con depósitos de $40,000 a $50,000, incluso su familia vendió una casa en $360,000 y sus hermanos de Holbox, conocidos y clientes reunieron dinero.
“Recibí ayuda económica del alcalde Julián Zacarías Curi, de los empresarios pesqueros Édgar Zacarías López, Víctor Juan Zacarías Solís, así como de mucha gente que respondió por medio de las redes sociales”, agradeció.
Luego de mes y medio de estar en coma y al notar mejoría, la esposa de “Chepa” pidió que le dieran de alta pues ya no tenían dinero para los gastos, por lo que fue llevado a otro hospital donde permaneció unos 15 días.
El 29 de agosto a las 10 de la noche retornó a Chicxulub. En su casa lo recibieron su esposa, y sus hijos Miguel Valentín, Asdrid Beatriz, María del Mar y José Alberto. Poco a poco se recuperó, pero dice que aún no está al 100 por ciento porque se agita al caminar tres esquinas.— GABINO TZEC VALLE
Agradecimiento Salud
José del Carmen Betancourt Ávila enfatizó que está agradecido con Dios.
Familia
Considera que Dios le dio una nueva oportunidad de vivir, de abrazar a sus hijos, nietos y ver en breve a sus papás Melchor Betancourt Alcocer y Elizabeth Ávila Moguel; a sus hermanos Melchor, Leocadio y Andrés, quienes viven en Holbox, así como a su suegra Celia María Trejo Naal, quien el 8 de agosto de este año cumplirá 100 años de vida y por fortuna, no se ha contagiado de Covid-19.
