playa progreso
Fotos: José Valerio Caamal.

PROGRESO.- Cientos de personas llegaron al malecón de Progreso para disfrutar de la playa, del mar y la gastronomía de los restaurantes. Entre ellas sobresalió una visitante, quien fue por un acto de fe: quería remojar sus pies en el mar en espera de un milagro para que desaparezcan sus dolores por la descalsificación de huesos en tobillos y rodilla.

Felipa May Can, de 74 años de edad, oriunda de Kimbilá (comisaría de Izamal) pueblo famoso por sus bordados en prendas de vestir, tenía más de 10 años sin ir al puerto de Progreso por diferentes circunstancias. Sus hijas, hijos, yerno y nietos la animaron para que este domingo fuera al mar.

Ella, según dijo al reportero, sabe que en esas aguas del mar pasó Cristo y por ello se animó a ir al puerto, a remojar sus pies y rodillas en el agua con la fe de obtener un milagro.

“Hace como 10 años que no venía al puerto”, contó cuando fue abordada a la orilla del mar. “No quería venir, pero ahora que vinieron mis hijas me animé. Está bonito todo, me gusta el agua, tengo miedo a la ola y esta fría el agua, pero ya remojé mis pies”.

“Somos de Kimbilá, solo mi esposo no vino, se quedó a cuidar los pavitos”, dijo sonriente.

“Venimos temprano, como a las 9, ya remojé mis pies, espero se me quite el dolor de mis pies. Aquí pasó el Cristo, por eso vine, me duele mis pies y rodillas, dice el doctor que es descalsificación de mis huesos de rodilla y que fui a tiempo a curarme”.

La concurrencia en el malecón

La playa del malecón se pobló desde las 11 de la mañana y conforme pasaron las horas llegó mayor número de visitantes al puerto. Poco a poco los prestadores de servicios instalaron las sombrillas de playa con mesas y sillas para rentar, también salió el grupo de masajistas en busca de clientes y los vendedores ambulantes caminaron varias veces de punta a punta el malecón para ofrecer sus artículos de playa, frituras, golosinas, fruta de la época picada y artículos telefónicos.

Desde temprano cientos de visitantes entraron al agua a lo largo de la playa del malecón, jóvenes se dieron su chapuzón desde el muelle de chocolate y el ir y venir de la gente que fue al muelle de pescadores y a los muelles del puerto de altura fue incesante.

A simple vista se apreció que hasta el mediodía, la playa del malecón no estaba atiborrada de visitantes, como se había visto en semanas anteriores, se notó la ausencia del turismo nacional y prevaleció la afluencia de visitantes locales.

Los restaurantes del malecón tuvieron buena afluencia de clientes durante el día y algunos negocios estrenaron nuevo techo de paja, lo que es signo de que se preparan para la nueva fase de la reactivación económica que empieza este lunes con la entrada en vigor del semáforo de color amarillo en Yucatán.

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