Se escuchan los gritos en grabación en cárcel meridana
María Ravelo Echevarría, madre de José Eduardo Ravelo Echevarría, ultimado por policías de Mérida, llegó a esta ciudad el día 24 de julio por la golpiza, tortura y abuso sexual contra su hijo.
En la Fiscalía, donde acudieron a interponer la denuncia penal, pasaron a José Eduardo con el médico legista y ahí le dijeron que estaba grave, que había que llevarlo al hospital para internarlo.
La mujer llevó a su hijo al O’Horán, donde finalmente murió.
El cuerpo fue entregado a la madre de familia, quien con el apoyo de varias personas pudo velar a José Eduardo en una funeraria de Kanasín.
Ahí explicó que la Fiscalía del Estado ya investigaba los hechos como un homicidio.
María Ravelo señaló que las autoridades ya tendrían en su poder dos vídeos.
En uno de ellos se ve a los uniformados abordar al muchacho a una unidad de la Policía Municipal de Mérida, después de detenerlo por parecerles “sospechoso”.
En el otro video se escuchan gritos que provienen de una de las celdas de la cárcel pública en las instalaciones de la Dirección de Seguridad que pertenece al Ayuntamiento de Mérida.
Doña María, como ya se dijo, exigió a las autoridades justicia para su hijo. Reclamó a las autoridades lo que pasó y señaló que en el país se ve a Yucatán como un estado seguro, pero consideró que eso no es cierto, ya que su hijo perdió la vida en manos de las autoridades.
La mujer también denunció a médicos del hospital O’Horán por negligencia, pues, dijo, su hijo no fue internado en el noscomio sino hasta que la Fiscalía envió un dictamen médico y apoyó a la mujer con una ambulancia para el traslado del muchacho a la clínica.
En Yucatán este hecho no es aislado. El año pasado se supo de, al menos, tres casos de personas que habrían perdido la vida a manos de policías.
Sin embargo, solo en uno de los casos se señaló a presuntos responsables, los cuales permanecen en prisión vinculados a proceso.
Uno de los casos fue el de Gaspar Sulub Cimé, en febrero, quien murió en una unidad de la SSP luego de ser detenido en Progreso.
En octubre salió a la luz la muerte de José Santiago Medina Naal, quien fue detenido en la colonia Mulsay por presuntamente tocarle un glúteo a una mujer. El hombre, quien padecía de sus facultades mentales, a pareció muerto al día siguiente en una cuneta inundada en la vía que une a Hunucmá y a Sisal.
El tercer caso fue el de Salvador Osmar López Manzanilla, quien perdió la vida en manos de agentes estatales luego de ser detenido en la carretera Progreso-Chicxulub, presuntamente con droga. Por este último hecho, cuatro policías estatales fueron vinculados a proceso en el mismo mes de noviembre y hasta ahora permanecen en prisión.
Esta información resulta relevante, ya que de los tres casos mencionados solo el último fue considerado como un homicidio a pesar de que tenían una cosa en común, que es la causa de muerte: “asfixia mecánica por oclusión de vías aéreas”, o “broncoaspiración”.
