Turistas recorren el malecón tradicional . A la izquierda

PROGRESO.— Una familia de Villahermosa, Tabasco, que por vez primera visitó este puerto, retorna decepcionada a su lugar de origen, pues tuvieron mala experiencia durante su estancia en esta ciudad, en la ocupación de hotel y atención en la playa, sin embargo, al puerto lo vieron atractivo, tranquilo y con playa limpia y mar tranquilo.

La familia Hernández Pérez, integrada por tres mujeres adultas y tres menores de edad, llegó el viernes de Villahermosa y su primera decepción la tuvieron cuando acudieron al hotel ubicado en una esquina del malecón (calle 19) con 70, donde habían reservado dos suites, una con alberca frente a la playa (malecón).

Pero resultó que no les tenían reservadas ni listas las dos suites por las que pagaron $6,000 (tres mil pesos cada una) para ocuparla por dos días. La que tiene alberca les dijeron que no estaba terminada, que le hacia falta unos trabajos, así que les dieron otras dos, una de las cuales estaba sucia y el refrigerador no funcionaba, detallaron.

La noche del viernes, indicaron, no pudieron dormir por el ruido que se realizó en uno de las habitaciones donde se realizaban trabajos.

La segunda mala experiencia y decepción se la llevaron el mismo viernes por la tarde, pues ocuparon una sombrilla colocada cerca del mar, el día lo disfrutaron, pero la cuenta que les entregaron fue por $5,390, suma que consideraron elevada.

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Explicaron que por un “cubetazo” de cuatro cervezas de media les cobraron $360; por cuatro platillos de espagueti con camarón les cobraron $1,040; el platillo de camarones al coco les costó a $260, las coca colas a $40. En total, por los productos que consumieron, la cuenta fue de $5,390, estuvieron unas tres horas ocupando la sombrilla, consideran que el precio fue muy elevado y lo compararon con otros restaurantes del malecón donde ofrecen botanas y les habría salido menos caro, pero ignoraban que ocupar sombrillas a la orilla de la playa, les saldría caro.

Cuando llegaron al malecón fueron abordados por meseros y les ofrecieron servicio de sombrilla con sillas, todo cerca de la playa, lo que les pareció atractivo, pero no esperaban que los precios estarían elevados.

Los tabasqueños, quienes se identificaron, retornan hoy domingo a su lugar de origen, comentaron que lo hacen decepcionados, pero sin embargo les gustó el puerto, solo los elevados cobros en la playa, es lo que ahuyenta al turismo.

El martes pasado, un turista de barco expresó su molestia porque en la playa le cobraron 30 dólares por la renta de una sombrilla y dos camastros, además le exigieron el 20%de propina.

Ayer, el último sábado de septiembre hubo buena afluencia de paseantes que comenzaron a arribar desde muy temprano, desde las 7 horas se vieron a los grupos de visitantes arribar a la playa, muchos trajeron sillas, sombrillas, neveras para pasar el día.

El buen clima, cielo despejado, mar en calma y el calor fue el atractivo para que decenas de paseantes arriben al puerto. Grupos de visitantes entraron a restaurantes del malecón, así como pescaderías.

Las tiendas de conveniencia y expendios de cerveza registraron constante clientela durante todo el día, además de las bebidas alcohólicas compraron botanas, hielo y refrescos. En la playa los vendedores de sombreros e inflables tuvieron buena venta.

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