RÍO LAGARTOS.– Con una lenta recuperación, pero sin perder su esencia, el parador turístico Itzamkanac ofrece un espacio al turismo en general la oportunidad de conjugar el ambiente de la naturaleza con la interacción con los seres vivos, principalmente los cocodrilos.
Esta granja de cocodrilos se ubica a un costado de la carretera Tizimín-Río Lagartos, a unos seis kilómetros antes de llegar a ese puerto donde el turista, al hacer una pausa en el viaje, vivirá una experiencia inolvidable.
Elmy Loría Marrufo quien está al frente de la cooperativa que administra este espacio donde alberga a 365 reptiles, dijo que a pesar de las dificultades que vivieron hace dos años por el paso de los huracanes que ocasionaron inundaciones, no abandonaron este proyecto que se creó hace 10 años por iniciativa de un grupo de porteños.
“Nunca abandonamos a los cocodrilos, ellos tampoco se fueron aun cuando podían hacerlo porque el agua alcanzó niveles de hasta casi un metro de altura, veníamos en bicicletas o a pie a traerles su comida y acá los tenemos”, acotó.
Ahora, los que integran la cooperativa acondicionan nuevamente el lugar luego de que a finales del año pasado se les permitió abrir para recibir a los turistas, a los que reciben con todos los protocolos sanitarios y un número reducido de integrantes.
El mirador y la palapa del restaurante se deterioraron por completo, mientras que también tuvieron pérdidas en la producción de crías y poco a poco van restableciendo los espacios en los que se encuentran y donde los turistas pueden estar.
Con recursos propios adquieren el alimento para estos animales, que consiste en la compra de 400 a 450 kilos de carne de pollo o pescado dos veces a la semana, pues esta especie no se alimenta todos los días.
En el espacio valoran la presencia de aves, entre ellos los zopilotes que se encargan del equilibrio ecológico al consumir los residuos que los cocodrilos dejan, lo que favorece en que nada se pudra y el visitante se sienta a gusto.
Lo importante, señaló la entrevistada es crear conciencia para el cuidado de los animales, por ejemplo, a los cocodrilos los tienen en mal concepto de ser agresivos, cuando en este lugar el visitante se lleva un bonito recuerdo acariciando al reptil, con el que incluso se pueden tomar una fotografía apoyados sobre su cola.
De igual manera viven la experiencia de poder alimentar a estos enormes animales del área de reproducción.
La granja esta abierta al público todos los días a partir de las dos de la tarde, excepto los lunes y jueves que abren a las 9 de la mañana hasta que la noche empieza a caer.— ISAURO CHI DÍAZ
