VALLADOLID.— El conflicto entre dos empresarios yucatecos por la posesión del hotel “Mayaland”, ubicado en la zona arqueológica de Chichén Itzá, incomoda a los empleados del lugar y a los huéspedes, ya que agentes de la Policía estatal permanecen en el sitio y causan temor al personal, incluso dicen que constantemente llegan al lugar personas extrañas que no conocen y se meten en las oficinas sin que nadie les diga nada.
Como ya publicamos hace poco más de un mes, agentes de la Policía estatal, y personal de la Fiscalía del Estado, arribaron en horas de la madrugada para tomar el hotel “Mayaland”, y notificar al propietario Fernando Barbachano Herrero que no se debe tocar nada, ya que el predio se encuentra en un litigio penal y mercantil promovido por el empresario Gerardo Rosas Moya.
¿Qué sucede en el hotel Mayaland?
Rosas Moya inició el proceso penal y mercantil, en un Juzgado de Quintana Roo, reclamando el hotel, debido a que el propietario, Fernando Barbachano Herrero, no cumplió con un compromiso de compra-venta, a pesar que se le había hecho entrega de los anticipos correspondientes.
Sin embargo, Barbachano Herrero lo ha negado y asegura que Rosas Moya fue quien no cumplió con los compromisos de pago, a pesar que se le dieron varias oportunidades para que pague lo acordado, pero no lo hizo.
El caso es que Rosas Moya inició los procesos legales y se le pidió apoyo a las autoridades del Estado para que aseguren el hotel, debido a que se encuentra en un el litigio y hasta ahora la autoridad correspondiente no ha determinado la resolución del caso.
Trabajadores, ansiosos por presencia policiaca
Trabajadores del negocio, que por obvias razones no dicen sus nombres, comentaron que la presencia policíaca en la puerta y en las inmediaciones del hotel incomoda la labor de muchos de ellos que están en el sitio.
Dicen que además constantemente observan a gente extraña entrar y salir del hotel, incluso se meten en las oficinas de administración sin que nadie les diga nada, pues se presume que es gente de Rosas Moya que al parecer intenta apoderarse del predio a la fuerza, antes que las autoridades determinen la resolución al conflicto.
Indican que desde que estalló el conflicto y la Policía aseguró el hotel, la ocupación ha sido muy baja, solo se tuvo buena ocupación el pasado fin de semana, pero los mismos huéspedes les externaron su molestia por la presencia policiaca, pues no deja ser incómodo para todos el hecho que estén vigilando las 24 horas del día.
Comentaron que cuando llegan gentes externas comienzan a dar órdenes a los empleados, de modo que ahora no saben a quién escuchar y obedecer las instrucciones y piden a los involucrados que se solucione el conflicto lo más rápido posible para determinar su situación laboral de cada uno de los que trabajan en el centro de hospedaje.
