TEMOZÓN.— Tras estar extraviado durante tres días, el octogenario Francisco Poot Uc regresó para contar esa desafortunada experiencia que vivió en el monte de donde regresó sano y salvo.
No es la es primera vez que “Don Pancho”, como mejor lo conocen en la comunidad, se escapa, pero siempre los vecinos y la Policía lo regresan a su casa.
El hombre de 80 años de edad padece de sus facultades mentales, por lo que su esposa, Apolinaria Gómez Balam, trata de tener cuidado en que no se salga de la casa.
Sin embargo, la mujer dice que el miércoles, después de almorzar cerca de la 1 de la tarde, se puso a lavar y en un descuido aprovecha “Don Pancho” para salir de casa.
Francisco Poot tomó su bicicleta y cerca del mediodía salió con un morral en el que llevaba una bomba, su coa y agua. Algunos vecinos de la comunidad vieron andar al octogenario por caminos diferentes por los que se sitúa su milpa.
Amplia búsqueda por Don Pancho
Por la tarde, le informaron a Apolinaria Gómez que habían visto a “Don Pancho” por lo que ella avisa a sus hijos para que comiencen a buscarlo, pero al no tener éxito lo reportan a la Policía y el jueves se inicia un operativo de búsqueda entre agentes municipales, SSP y Protección Civil.
Incluso los mismos familiares comenzaron a buscar por donde creyeron que pudo haber ido y aunque caminando le estuvieron gritando no tuvieron éxito.
Con las lluvias, ya ni rastro de él podían tener en las brechas o en el camino, lo único que sabían es que el adulto mayor se había ido por el camino antiguo que va hacia Tizimín. Fue anteayer viernes por la mañana cuando unos primos que iban en moto lo ven a lo lejos, bajo la sombra de un árbol y sentado sobre una piedra.
Señalan que pese a su edad lo encuentran consiente y lo suben a la moto; entre tres lo auxilian hasta que los intercepta la policía.
“Don Pancho” dijo que no recuerda qué paso con su bicicleta ni con su morral lo único que dijo es que cada vez se encomendaba a Dios. “Yo le decía, solo tú puedes ayudarme”.
Incluso, comenta que tomaba el agua de la lluvia y estrujaba algunas yerbas con la mano para alimentarse. Al caer la noche, señala, buscaba treparse a los árboles pues temía que algún animal del monte le pueda hacer daño.
Apolinaria Gómez dice que por suerte no se lo llevó Yum Balam, dueño del monte, o la Xtabay, pues son quienes se llevan a personas que se extravían.
Incluso, la mujer dice que es probable que haya pasado bajo el iguano “que te pierde y hace que des vueltas en el mismo camino sin buscar salida”.
Ahora que ha regresado a casa, “Don Pancho” dice que solo se la pasa acostado, pues aún no se le pasa el cansancio de los días que estuvo perdido en el monte; además, la familia lo tiene más vigilado.
