TIZIMÍN.— De siete toneladas de carne porcina que se consumen a diario en la localidad un 2% es de dudosa procedencia, afirma el médico veterinario zootecnista Óscar Correa Ricaño, responsable del rastro municipal, tras realizar un balance del consumo de cerdo en la ciudad.

El experto, quien lleva más de 30 años de labores en actividades pecuarias en la ciudad, señala que en el rastro se sacrifica un promedio de 50 cochinos a diario, cada uno con un peso aproximado de 130 kilos mismos que llevan abastecedores de carne y de granjas certificadas.

Mientras que de bovinos, a la semana se sacrificarán alrededor de tres animales, aunque hay fines de semana que aumenta y puede llegar a siete la matanza.

Según dice, uno que otro abastecedor de carne sacrifica por su cuenta en sus domicilios, lo que representa un 2% y que normalmente está en la periferia.

¿Cómo se certifica la carne de animal para consumo?

El médico veterinario, quien también ha laborado en el rastro Aric, explica que en el rastro municipal desde que llega cualquier animal lo primero que se verifica es que estén en buen estado físico, que no se estén tambaleando pues de lo contrario se les rechaza.

En el caso de los bovinos, es obligatorio que se hagan pruebas de tuberculosis y brucelosis debido al estatus sanitario que se busca mantener; incluso aunque no haya casos en el estado están en campaña permanente para realizar estos muestreos.

En los cerdos, hasta que están en canales se verifica que estén en buen estado y aunque puede haber problemas como una neumonía o parasitarios se les quitan los órganos que se decomisan y la carne es apta para consumo humano.

Aunque reconoce que en Tizimín es casi imposible determinar cuándo un animal es engordado con sales ya que no existen los laboratorios para ello, pero cuando son alimentados con esas sustancias como el clembuterol tienen características únicas como por ejemplo:

  • El músculo tiembla.
  • Caminan de puntitas.
  • “Tienen como unas bolas que no es normal en el animal”.

“Si un engordador de cerdos utiliza ese tipo de sales es criminal, pues no por ganar unos pesos juegues con la salud de la gente”.

“Lo que pasó en Seyé es muy fácil de averiguar; si yo fuera el epidemiológico de ahí me voy directo con el que vendió esa carne, luego con el engordador si lo hubiera e investigar con qué sustancias engordó al cerdo y saber cuántos más hay en esas condiciones para decomisar”, expresa.

Según el médico, en la zona de Tizimín no es común que los porcicultores recurran a esas malas prácticas pues la mayoría de los animales vienen de granjas que están certificadas.

Sales autorizadas para engordar

Sin embargo señala que hay sales que sí están permitidas y que se venden en el mercado, autorizadas por cofepris pero que normalmente se le da a los bovinos y no todos las usan.

Añade que tampoco se les da una tonelada, pues es una mínima parte que se incluye en el alimento.

“Eso es poco común en nuestra región porque saben los riesgos que implica, eso se oye más en Quintana Roo dónde recurren a esas prácticas”.

Por otra parte dice que al menos en el Rastro TIF de la ciudad, que es reconocido por su sacrificio de reses, todo el tiempo llega salubridad y toman muestras de todo, inclusive para detectar clembuterol, por lo que no se ha escuchado que lleguen animales en esas condiciones.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.