VALLADOLID.— Luego de comprobarse su presunto vínculo en actos de corrupción e intento de extorsión, el alcalde Alfredo Fernández Arceo ordenó el cese de Jorge Aguilar Rivero, quien hasta la semana pasada fungía como director del departamento de Espectáculos, según informó Ariadne Sánchez Chan, jefa de la Unidad de Comunicación y Relaciones Públicas de la Comuna.
Desde la semana pasada se publicó en las redes sociales la denuncia en contra de Jorge Aguilar Rivero, a quien se le señalaba de extorsionar a los propietarios de bares y restaurantes, y el denunciante expresaba estar cansado de que le estén pidiendo dinero.
En la publicación se puede ver un presunto diálogo por WhatsApp entre Aguilar Rivero y el denunciante, en donde claramente se lee la solicitud de apoyo que pide el funcionario y a cambio ofrece que nadie tocará al que hace la denuncia.
El denunciante o presunta víctima, dice que lo envió al Facebook del alcalde, Alfredo Fernández Arceo, en donde le da detalles de la presunta extorsión y pide que se tomen las medidas correspondientes.
Despiden a director de Espectáculos
Al respecto, Ariadne Sánchez Chan, explicó que desde la semana pasada que el alcalde se enteró del caso, el entonces director de Espectáculos fue despedido, pues según se dijo en esta administración habrá cero tolerancia en este tipo de acciones, por instrucciones del primer edil
Comentó que en cuanto la presunta víctima se puso en contacto a través de las redes sociales de inmediato se tomaron las acciones y se dio de baja al hoy exfuncionario, incluso están en el proceso de nombrar al sustituto, y se ofreció que en cuanto se tenga el nombre de la persona que ocupará ese cargo de informará.
Secreto a voces
Es un secreto a voces que el cargo de director de Espectáculos es delicado, pero muchos lo ven como un botín, ya que eso les permite obtener recursos para permitir ciertas irregularidades que se cometen en el interior de los antros, como la convivencia de las meseras con los clientes sin ser un centro nocturno, o cierran fuera de horario, o que en el interior de los negocios de cierta manera existen actos de prostitución, en fin, toda una serie de anomalías que con las dádivas que se entregan a los funcionarios se les permite trabajar sin problemas y éstos se hacen de la vista gorda.
