Luisa Gabriela Pardenilla Huchim, de 43 años de edad, padece del corazón, hipertensión y asma y por recomendación médica tiene prohibido comer carne, pero el aroma inconfundible de la cochinita pibil y un antojo ocasionaron que cinco miembros de su familia resultaran intoxicadas el domingo pasado en Seyé.
Todavía tiene las secuelas y ayer martes volvió al consultorio del doctor Jaime Arturo Álvarez Pech porque todavía se siente mal.
Como informamos, el domingo pasado se registró una intoxicación masiva por comer cochinita pibil en un puesto del mercado municipal de Seyé, que afectó se calcula a 500 personas.
Aún con secuelas de la intoxicación con cochinita en Seyé
“Estoy sudando mucho, me siento mal, por eso volví (el martes) al doctor”, contó Luisa Padernilla en una entrevista.
“No veo muy bien, sigo temblando, me duelen los huesos, la columna, esta parte de mis ojos está hinchada. Así están mis hijos, pero no puedo pagar el doctor y los medicamentos a todos”.
“Vine a consultar yo sola porque es un gran gasto traer a todos. Solo el domingo gasté 3 mil pesos en la Cruz Roja en consultas, medicamentos, sueros hospitalización”.
Para comprobarlo sacó parcialmente de un pequeño bulto las numerosas recetas y recibos de compras de medicamentos y los mostró al reportero.

“La cochinita más cara” que come en su vida
“Decidí venir a esta hora (como la una de la tarde) porque no podía caminar. Padezco del corazón, tengo asma, hipertensión, me dañó mucho. Ya gasté 3 mil pesos, fue la cochinita más cara que he comido”.
“No pensaba comprar cochinita cuando salí de compras el domingo”, recordó.
“Vi que había cochinita en la lata, huele muy bien y compré cien pesos. Me dije ‘una vez no me hace daño‘, llegué a la casa y comí tres tacos”.
“A mi nieto le dí un taco porque lo estaba pidiendo, no lo terminó pero sí comió. Mi hija y mi hijo comieron y al rato yo empecé a sentirme mal”.
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“Estaba muy fuerte la contaminación de la carne porque enfermó a mucha gente, yo creo que a más de 500 porque Yaneli hizo dos latotas de cochinita con más de 50 kilos cada una”.
“La gente no compra un kilo, generalmente compra 30, 50 y 100 pesos y todos comen un poquito, pero todos comen, por eso afectó a mucha gente, hasta ella (la vendedora) y su familia se enfermó”.
¿Qué síntomas tenía por la intoxicación con cochinita?
Luego que la familia comió tacos de cochinita pibil en el desayuno, al rato ella se sintió mal: le dolía la cabeza, sudaba mucho, se aceleró su ritmo cardiaco y empezó a temblar sin saber por qué motivo.
Primero pensó que era su presión y tomó sus pastillas para la hipertensión, pero seguía mareada.
Quiso cocinar el almuerzo, intentó picar unas papas y empezaron a temblar mucho sus manos al grado que no podía sostener el cuchillo ni cortar la papa. Si sintió cansada y se recostó en una hamaca y aumentó el dolor de cabeza y sintió náuseas.
Sus hijos Silvia Margarita Romero Pardenilla, de 25 año, y Ángel Gabriel, de 17, le comentaron que también se sentían mal y tenían lo mismo, todos estaban temblando muy feo.
No se imaginó que fue la cochinita porque siempre compran con Yaneli “y ella cocina muy bien”. Hicieron un repaso de lo que comieron y tomaron y no hubo otro alimento que la cochinita.

Tuvieron que viajar a Mérida para consultar con un médico
Su hija sugirió que vayan “al doctor Simi” (como conocen a Jaime Álvarez) y fueron a su consultorio como a las 2 de la tarde. Pero vieron mucha gente esperando turno, “como 100 ó 200”, para consulta, había un sol intenso y no había otro médico en el pueblo.
Ante esa situación su hijo que no comió cochinita llevó a todos a la clínica del IMSS de Acanceh.
Allí también había mucha gente, no las dejaron pasar porque les dijeron que había pacientes peores que se estaban desmayando y vomitando y todos estaban en el IMSS por la cochinita.
Su hijo los llevó la Cruz Roja Oriente de Mérida y allí también había gente intoxicada, pero sí los atendieron y los internaron a todos durante 5 horas.
Allí quedaron hospitalizados Gabino de Jesés Romero Cocom, 47 años; Silvia Margarita Romero Pardenilla, 25; Ángel Gabriel, 17; su nieto Dorian Gabriel Martínez Romero, 3; y ella, Luisa Gabriela Pardenilla Huchim, de 43.
“En la Cruz Roja nos dijeron que era intoxicación y con mucho líquido y suero podemos sacar lo que nos hizo mal. Me asusté muchísimo porque vi a mi nieto bebé temblar y sudar mucho y yo padezco del corazón”.

No culpan a la vendedora de la cochinita pibil
Dijo que conoce a Yaneli Chay González desde hace años. Es muy buena gente, se lleva con ella y algunas veces la ha ayudado a picar cebolla para su venta de cochinita.
Es su negocio la venta de carne de cerdo, chicharra y morcilla entre semana y el domingo vende cochinita.
Compran los cerdos en las granjas Kaki de Acanceh, los trae a su casa y temprano su esposo se levanta, los mata, los limpia y prepara la carne. Ellos no crían los cerdos.
“Ella cocina muy bien, por eso todo mundo va y le compra”, afirmó.
“No es culpa de ella, el cerdo vino así infectado. Si supiera que está mal la carne no lo come, pero ellos lo comieron y se enfermaron. No saben que estaba contaminado el animal”.
Esta mala experiencia y la prohibición médica de que coma carnes o cochinita no la privará de su antojo, pero anticipa que tendrá más cuidado.
“Me tienen quitado la carne de puerco, pero la cochinita es el antojo de todo yucateco, no voy a decir que nunca lo voy a comprar, cumpliré mi antojo cuando se pueda”, anticipó con la sonrisa que derrochó durante la entrevista a pesar del mal momento de salud por la que pasa.
