“Decir que toda la comunidad apoya la operación de la granja porcícola El Olivar de Sitilpech sería una mentira tan grande como aseverar que todo el pueblo la quiere fuera del sitio por contaminante”, aseguro Teresa de Jesús Dzib Ciau, madre de familia trabajadora de la citada granja, quien desde hace cuatro meses ha visto golpeada su economía debido al cierre de operaciones de la misma sin que nadie les ofrezca una alternativa para ganarse el sustento.

Teresa, junto con otros compañeros de trabajo igualmente afectados por el cierre de la granja y que en conjunto representan a unas 40 familias que se quedaron sin sustento, protestaron de forma pacífica la mañana de ayer sábado en el parque principal de Izamal.

Los manifestantes demandan acción de las autoridades municipales y estatales para buscar alternativas para solucionar su situación, pues si bien los ambientalistas del grupo Kanan lograron el cierre temporal de la granja El Olivar, nunca ofrecieron alternativas para los trabajadores que de facto se quedaron sin empleo.

Desde personal operativo hasta profesionales en ingeniería industrial no pueden trabajar en la granja desde hace cuatro meses debido a que, como medida de presión, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) le prohibió extraer el vital líquido de sus pozos, elemento sin el cual es imposible la operación.

Acusan a ambientalistas de dejarles sin trabajo

Pancartas en mano, algunas con fotografías de la infraestructura de la granja y su entorno verde y arbolado, y gritando consignas al unísono, los trabajadores de la granja y sus familias hicieron público su malestar y acusaron a Kanan de dejarlos sin sustento.

Los afectados señalaron que luego de cuatro meses de suspensión de labores por la falta de agua aún existe mucha incertidumbre sobre su futuro laboral.

Recordaron que la granja El Olivar opera desde hace cinco años y desde su llegada a Sitilpech se constituyó como una de las alternativas de trabajo más importantes de la zona, con buenos salarios y prestaciones, factores que beneficiaban a trabajadores, familia y comunidad.

En su apogeo la granja llegó a criar hasta 48,000 cerdos al año.

¿Por qué cerró la granja El Olivar?

Sin embargo, en 2019 el grupo ambientalista Kanan comenzó a denunciar problemas de contaminación de aguas del subsuelo y tierra a dos y medio kilómetros a la redonda de la granja, acusando a ésta de ser la responsable del problema.

Los trabajadores dijeron que Kanan ha argumentado ante las autoridades judiciales que toda la comunidad respalda la demanda de sacar del poblado a la granja, pues aseguran que no cumple las medidas necesarias de operación sin contaminar.

La gente de Kanan nunca ha querido visitar la granja y conocer los protocolos que se siguen para garantizar una operación óptima, y no lo hacen porque saben muy bien que no van a encontrar nada, que todo está en regla”, aseguró el Álvaro Lorenzo Rodríguez Ramírez, ingeniero incluido en la lista de trabajadores afectados.

Las aguas residuales de la granja no se vierten al subsuelo, se canalizan a plantas de tratamiento, lagunas de oxidación y biodigestores para su adecuado manejo”, explicó. “Y luego se usan con fines de riego agrícola en los extensos terrenos de la granja, donde hemos sembrado plátano, limón, tomate, sandía, pepino y pasto para ganado bovino”.

“La granja genera abono bueno y abundante para los cultivos”, continuó.

“En torno a la granja todo es verde y da fruto, pero se han empeñado en señalar a El Olivar como la responsable de que a dos y medio kilómetros de distancia los cultivos se están muriendo. No tiene sentido”, puntualizó Rodríguez Ramírez.

“Si la granja contamina, si algo se está haciendo mal al interior de la misma, ¿no sería más razonable que los ambientalistas propusieran soluciones viables en lugar de promover una clausura?”, dijo, a su vez, Alan Couoh.

Impacto económico

Los trabajadores afectados advirtieron sobre el enorme impacto que tendrá el cierre de la graja para la comunidad de Sitilpech y sus alrededores, incluyendo Izamal de donde provienen numerosos colaboradores de la empresa.

Añadieron que sin ingresos ya no podrán comprar bienes o solicitar servicios como lo habían venido haciendo, “la economía colapsará y la gente tendrá que emigrar” a otros lados para subsistir. Además, las autoridades recaudarán menos impuestos y progresivamente recibirán menos apoyo financiero de los gobiernos federal y estatal a falta de pobladores.

Los trabajadores insistieron en que los ambientalistas que se oponen a la operación de la granja deberían conocer los procesos de producción y manejo de residuos que ejecutan para que se den cuenta que, al menos en lo que toca a El Olivar, “no se están vertiendo aguas residuales al subsuelo”.

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