PROGRESO.— Los últimos tres meses del año son buenos para Progreso, que vive una bonanza turística e inmobiliaria, pues desde octubre pasado la ocupación hotelera se mantiene en 80% en promedio y a partir de este noviembre llegan los canadienses que rentan casas y departamentos, afirmó Roberto Sánchez González, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) local.
Añadió que las obras del Tren Maya y las que se realizan en el puerto de altura han atraído a muchos trabajadores, quienes ocupan hoteles del puerto y consumen alimentos, así que las cocinas económicas, restaurantes y otros negocios igual se benefician con la derrama económica que ellos dejan.
Subrayó que los hoteles del puerto son ocupados por trabajadores que laboran en diversas obras que se realizan en la ciudad y en la terminal remota; las constructoras deben terminarlas en diciembre, así que la bonanza seguirá hasta fin del año.
El directivo calculó que entre 800 y 1,000 trabajadores foráneos llegaron para laborar en las obras que se realizan en la terminal remota, entre ellos los que se encargan de recibir en los muelles los cargamentos de material para la construcción del Tren Maya.
Todos se hospedan y eso genera bonanza, insistió.
Además, continuó, los fines de semana arriban paseantes que se hospedan en el puerto, de modo que los hoteles cuentan con clientela de manera constante.
Los trabajadores foráneos se irán del puerto a mediados de diciembre, pero para esas fechas se espera el arribo de turismo nacional, señaló.
En cuanto al turismo canadiense, Sánchez González dijo que ya están arribando las familias, es un turismo que genera derrama económica en los puertos de Progreso, Chelem, Chuburná, Chicxulub y Uaymitún, pues rentan casas y departamentos de playa y pagan de 1,100 a 1,200 dólares mensuales (de 21,626 a 23,520 pesos).
Afirmó que la estancia de los canadienses es de cuatro a cinco meses, hay quienes permanecen todo el invierno, otros hacen un mes, dos meses, una quincena.
Expectativas
Se calcula que lleguen entre 5,000 y 6,000 extranjeros durante la temporada invernal, abundó Sánchez González.
Los primeros ya arriban, su presencia no pasa inadvertida, pues acuden a los restaurantes, supermercados, tiendas, farmacias, el malecón y otros lugares; además emplean a personal de los puertos, gastan sus dólares durante su permanencia, indicó.
Es un turismo que hay que cuidar y atender muy bien, expresó.— Gabino Tzec Valle
