TIZIMÍN.— Los actos de brujería realizados por adeptos a esa práctica siguen siendo frecuentes en los panteones municipales, y perturban el descanso de los difuntos.

Los sepultureros lamentan que haya gente que no respete a los fallecidos y acuda a cualquier hora del día o de la noche a dejar los “trabajos” de hechicería.

Se han encontrado en las fosas que están abiertas, animales degollados, monedas, billetes, muñecos vudú con alfileres e, incluso, imágenes de la “santa muerte”.

Apenas el viernes de la semana pasada uno de los sepultureros observó a distancia cómo una persona ingresó con algo en las manos y se retiró en un auto de lujo.

Al inspeccionar qué era lo que había dejado se percató que dentro de una de las fosas semiabiertas había dos palomas, una tela blanca y monedas. Las aves hasta ahora siguen ahí, pues no saben qué tipo de “trabajo” hayan hecho con ellas.

Según dicen, son frecuentes los casos de gente que solo va de ociosa a dejar “trabajos” de magia abusando que el camposanto tiene varias fosas destapadas.

Todo el tiempo hacen limpieza y se sorprenden con lo que sacan de las tumbas, han visto animales agusanados con fotos de varias personas envueltos con trapos o muñecos vudú con nombres de personas.

A los que han visto realizando ese tipo de actos de brujería los sacan, pero indican que no pueden estar cuidando a todo el que entra pues tienen otras ocupaciones y la gente en cualquier momento los descuida para hacer su desorden en los cementerios.

Añaden que han encontrado imágenes de la “santa muerte” con libros de magia negra o cadenas de acero con el dije de la muerte.

Ese tipo de cosas normalmente las tiran a la basura para evitar asustar a los dolientes que acuden al cementerio municipal.

Aunque lo que son cosas de valor como las cadenas de acero las cuelgan en la reja del cementerio y no falta algún indigente que pasa y las lleva para vender.

Dicen que hace poco se asustaron cuando encontraron en una bolsa monedas guatemaltecas (quetzales), dólares y objetos extraños, que prefirieron no revisar, pero no falta quien entra a revisar y se los lleva.

Hasta ahora al menos en el cementerio antiguo no han tenido ninguna presencia paranormal; sin embargo, les causa enojo que la gente deje actos de brujería, pues eso provoca que dejen “malas vibras” en un sitio donde debe haber paz y respeto para los que ahí descansan.

Mientras, en el cementerio nuevo o conocido como “Jardines de la Paz”, uno de los sepultureros comenta que aunque también se siguen dando los actos de magia les ha tocado estar ante la presencia de espíritus que vagan en el lugar.

Hace poco, uno de los compañeros tomó una fotografía del cementerio para ilustrar los trabajos de limpieza y al ver la imagen se dieron cuenta que hay un niño cerca de una tumba y con la mano señalaba algo.

El sepulturero indica que aunque se les “enchina” la piel, ya se han acostumbrado a convivir con los muertos, a quienes no les temen, como sí lo hacen con los vivos que realizan fechorías en el sitio.— Wendy Ucán Chan

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.