VALLADOLID.— Tras dos años de funcionar como una oficina de Recursos Humanos, en donde se contrataba al personal para el proyecto del Tren Maya, el local ubicado en la calle 49 entre 38 y 40 del barrio de San Juan, de la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA), cerró, de modo que las contrataciones de personal están a cargo de las empresas subcontratadas para continuar con el plan.

En su momento publicamos que la empresa ICA rentó un local que fungía antes como sala de fiestas, en donde todos los días se observaba a mucha gente haciendo fila en busca de empleo para el proyecto del tren maya, sobre todo para reclutar obreros, pero conforme fue avanzando la obra, cada vez se fueron solicitando a gente más profesionalizada en determinadas áreas.

Además, el plan fue avanzando hacia Cancún, así que lo que resta del proyecto ya está en manos de empresas subcontratadas, de modo que éstos se encargan de reclutar al personal que requieren como herreros, albañiles más profesionales, operadores de maquinaria pesada y de vehículos especializados en determinadas áreas.

Aunque la oficina ya no funge como centro de contratación de empleados, aún permanece en el interior personal de guardia, incluso ya funciona como sitio para estacionar los vehículos de la empresa, por lo tanto ya no acude gente en busca de empleo.

Sobre la avenida Zaci Hual, bajando el puente que cruza sobre la carretera de cuota está funcionando como centro de contratación pero lo hacen las empresas subcontratadas, además que están abriendo otros espacios para reclutar a personal a lo largo del tramo de Valladolid hacia Cancún.

Por cierto en el tramo comprendido entre Sisbicchén, San Román y Xcan se trabaja en la instalación de rieles y durmientes para el tren, incluso en esa zona se tiene asignada una de las locomotoras que surten de balasto la vía por donde se instalan, de modo que el proyecto ya tiene buen avance.

Por cierto, personal local contratado por las empresas es llevado hasta esos tramos en autobuses y camionetas de las mismas compañías hasta los puntos donde prestan su servicio, de modo que en esos lugares les ofrecen alimentación, debido a lo difícil de que cada uno de ellos pueda conseguir algo para comer durante las doce horas que trabajan en su jornada.

El avance de la obra obliga a los empleados foráneos a abandonar sus cuartos y casas en renta en esta ciudad y tratan de encontrar otras habitaciones en los pueblos intermedios por donde pasa el proyecto, como son las comisarías de Chemax y varias poblaciones de Quintana Roo.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

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