CDMX, México— Grupos ambientalistas, científicos, médicos y expertos en salud pública presentaron un informe legal que respalda las demandas constitucionales, presentadas por jóvenes mayas, que se oponen a la aprobación y operación de una granja industrial de cerdos en tierras ecológicamente sensibles y culturalmente importantes en la península de Yucatán.
El escrito conocido como amigo de la corte (amicus curiae) presentado hoy en el Cuarto Juzgado de Distrito en el Estado de Yucatán, presenta evidencia científica fundamental sobre los graves e irreversibles daños a la salud humana y al medio ambiente asociados con las operaciones industriales porcinas.
Estos daños incluyen la contaminación del agua, también la de los cenotes; contaminación atmosférica; propagación de patógenos peligrosos y contribuciones al cambio climático. Varias personas que se unen al amicus son los autores de la literatura científica citada en el escrito.
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“Numerosos estudios científicos brindan evidencia de que las operaciones industriales porcinas liberan contaminantes en las comunidades vecinas, donde afectan la salud y la calidad de vida de los vecinos. Dichas operaciones se han asociado con aumentos en síntomas bronquiales y asma, presión arterial, estrés y ansiedad entre los residentes que viven cerca”, dijo la Dra. Jill Johnston, profesora de medicina preventiva en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, quien se unió al amicus.
El escrito de hoy respalda una demanda que impugna una decisión de las autoridades mexicanas de permitir una operación industrial de animales de 49 mil cerdos en un área ecológicamente vulnerable, cerca del pueblo maya de Homún.
La demanda describe cómo a pesar de los riesgos para la calidad del aire, el agua y la salud humana, se permitió la instalación de esta mega granja porcícola, violando los derechos de las niñas y los niños mayas a un medio ambiente sano y su autonomía como pueblos indígenas.
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El año pasado la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia confirmó una suspensión de la mega granja de cerdos hasta que el Juzgado de Distrito pueda decidir sobre el fondo del presente amparo. Varios de los que presentaron el escrito de hoy también presentaron un escrito a la Suprema Corte en apoyo a esa suspensión.
“Estamos orgullosos de apoyar la lucha de los jóvenes mayas para preservar su herencia ecológica y cultural contra la amenaza que representa esta destructiva mega granja industrial”, dijo Hannah Connor, abogada sénior del Centro para la Diversidad Biológica.
“Esperamos que la corte haga cumplir los principios ambientales consagrados en la Constitución mexicana para proteger los derechos de los indígenas mayas a un medio ambiente sano”. Las mega granjas son contaminantes notorios. Se espera que el establecimiento cuestionado en el juicio genere más de 270 millones de kilos de orina y heces cada año, más desechos que los generados por toda la población humana de Tijuana. Esos desechos se depositarían en el sitio, lo que representa una amenaza continua para los habitantes de la región y el medio ambiente circundante.
“Los estudios científicos presentados en el escrito de hoy documentan evidencia de más de 40 años de cómo las operaciones industriales porcinas envenenan a los trabajadores, las comunidades y al medio ambiente. Las autoridades no deberían esperar hasta que los jóvenes se enfermen para abordar estos daños. En cambio, las leyes mexicanas e internacionales requieren que las autoridades tomen todas las medidas necesarias para garantizar que estos daños inaceptables no ocurran”, dijo Guillermo Zúñiga Martinez, abogado de Earthjustice.
De hecho, como se documenta en el informe de Greenpeace, La carne que está consumiendo al planeta, el crecimiento descontrolado de las mega granjas porcinas ya ha degradado el aire, el suelo y el agua de la península de Yucatán. La instalación en cuestión amenaza con exacerbar estos daños.
“El modelo de ganadería industrial es altamente contaminante e impacta negativamente al medio ambiente y a las personas, en particular a las comunidades mayas. Este tipo de producción intensiva está cerca de los centros de población y ciudades, lo que resulta en una mayor exposición a enfermedades, por eso debemos buscar una transición del modelo agroindustrial hacia una producción agroecológica, sostenible y saludable que respete los ciclos de la naturaleza y garantice los derechos de las personas”, dijo Viridiana Lázaro, campañista de agricultura y alimentación de Greenpeace México.
La Península de Yucatán alberga cuatro sitios protegidos por la Convención Ramsar, un tratado internacional que protege espectaculares humedales: la Laguna de Términos, la Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes, el Parque Estatal Lagunas de Yalahau y la Reserva de la Biosfera Ría Celestún.
La Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes, ubicada en Homún, es un humedal único y culturalmente importante que es especialmente vulnerable a la contaminación de las operaciones en cuestión. Los cenotes en la reserva son el hogar de especies amenazadas y en peligro de extinción, incluidos tres peces: la brótula ciega mexicana, la anguila ciega de pantano y el topote aleta grande.
Los cenotes también brindan áreas de descanso para las aves acuáticas durante su migración hacia el sur y son hábitat vital para especies nativas como la tortuga de caja yucateca, la salamandra lengua de hongo yucateca, la golondrina yucateca y la chara yucateca.
“Una extensa investigación científica ha documentado que las operaciones de confinamiento de cerdos a escala industrial que utilizan pozos de desechos y los depositan en el suelo pueden contaminar las aguas subterráneas, contaminar las aguas superficiales y emitir gases peligrosos al aire”, dijo Kelly Hunter Foster, abogada de Waterkeeper Alliance. “Está bien establecido que estas prácticas obsoletas representan amenazas sustanciales para las personas y los recursos naturales”, abundó.
En su nombre Earthjustice , el Centro para la Diversidad Biológica, Coastal Carolina Riverwatch, Greenpeace México, La Paz Waterkeeper, Waterkeeper Alliance y expertos, Larry Baldwin, Dr. Lawrence Cahoon, Dra. Meghan Davis, Dr. Mike Fliss, Dra. Jill Johnston, Dr. Robert S. Lawrence, Robert P. Martin, Dr. Arbor JL Quist, Dra. Ana María Rule, Dra. Kendall Thu, Dra. D’Ann Williams y Dra. Sacoby Wilson, presentaron este 25 de febrero el informe.
El Centro para la Diversidad Biológica es una organización conservacionista sin fines de lucro con más de 1,7 millones de miembros y activistas en línea dedicados a la protección de especies en peligro de extinción y lugares salvajes.
Greenpeace es una organización ambiental global, política y económicamente independiente que busca cambios en las políticas públicas, prácticas corporativas y la cultura, para enfrentar las amenazas del cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad a través de campañas disruptivas para incentivar la acción de la gente.
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Earthjustice es la principal organización de derecho ambiental sin fines de lucro.
Ejercemos el poder de la ley y la fuerza de la asociación para proteger la salud de las personas, preservar los magníficos lugares y la vida silvestre, promover la energía limpia y combatir el cambio climático. Estamos aquí porque la tierra necesita un buen abogado.
Waterkeeper Alliance es un movimiento global que une a más de 350 grupos de Waterkeeper en todo el mundo, enfocando la acción ciudadana en temas que afectan nuestras vías fluviales, desde la contaminación hasta el cambio climático.
El movimiento Waterkeeper patrulla y protege más de 2,75 millones de millas cuadradas de ríos, lagos y costas en las Américas, Europa, Australia, Asia y África.
Contactos: Hannah Connor, Centro para la Diversidad Biológica, +1(202) 681-1676, hconnor@biologicaldiversity.org (para inglés) Viridiana Lázaro, Greenpeace México, +52 (556) 257-6674, viridiana.lazaro@greenpeace.org Nydia Gutiérrez, Earthjustice, (202) 302-7531,ngutierrez@earthjustice.org (para inglés) Robert Valencia, Earthjustice, (305) 457-7938,rvalencia@earthjustie.org (para español) Kelly Hunter Foster, Waterkeeper Alliance,(212) 747-0622 x 160, kfoster@waterkeeper.org (para inglés)
