En la zona arqueológica de Chichén Itzá se rescató a otros tres canes de los que deambulan en el sitio, que fueron llevados para su atención a una clínica veterinaria, dice un comunicado.
El Patronato Cultur, a petición del INAH, lleva al cabo la “Operación Rescate Perritos de Kukulkán” que se hace en coordinación de asociaciones protectoras de animales, que marcan las pautas a seguir en cada caso.
El director de Cultur, Mauricio Díaz Montalvo, recordó que esta medida tiene varios fines, además de dar una vida más digna a los canes, se busca cuidar a los turistas y a la zona arqueológica de posibles daños que podrían causar cuando aquellos se suben a las estructuras, incluyendo “El Castillo”.
Si algún animal es feral, tras su atención profesional que incluye esterilización, vacunación contra la rabia y desparasitación, es devuelto a la zona para que mantenga un equilibrio; es decir, no deje que entren otros canes.
Si a juicio de las agrupaciones los perros pueden convivir con humanos, entonces se dan en adopción, como ya ha ocurrido.
Candidatos en adopción
En esta ocasión fueron atrapados tres perritos que deambulaban por la zona que, según el veterinario Antonio Ríos Pérez, de Planned Pethood, tienen alrededor de tres meses de edad, de manera que son candidatos a ser adoptados.
Como ha ocurrido en los cinco casos anteriores, los canes llegan a la veterinaria infestados de garrapatas y con infinidad de parásitos, pero se les da el tratamiento adecuado y se procede como se señaló anteriormente: adopción o retorno al sitio.
El proceso para la adopción queda en manos de las agrupaciones, que previamente hacen una investigación para determinar el predio de quien los pide cumpla con las especificaciones mínimas, como que el predio esté bardeado y las personas hagan el compromiso de cuidarlos y protegerlos.
Ya hay dos personas que están en fila de espera para adoptar a estos canes que popularmente son conocidos como “sagrados” por el lugar de donde provienen, se indica en el boletín.
