PROGRESO.— Unos 300 turistas de crucero se quedaron ayer jueves en este puerto y, al llegar a la playa del malecón, se encontraron con que hay banderas rojas, cintas amarillas y policías y elementos de Protección Civil que recorren la costa para alertar del peligro de picaduras de la fauna que huye de la marea roja, así que los turistas extranjeros se quedaron con las ganas de meterse al mar.

Además, a las 9:30 de la mañana un niño pasajero del crucero sufrió una picadura de mantarraya en el tobillo izquierdo; el caso se difundió entre los turistas del barco y los desalentó para llegar a la playa del malecón.

Procedente de Cozumel, el “Carnival Valor” llegó a las 7:43 de la mañana con 3,262 pasajeros y 1,130 tripulantes, y zarpó a las 4 de la tarde a Nueva Orleans, Estados Unidos, informó ayer la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona).

Al llegar a la playa del malecón, los paseantes nacionales y turistas de crucero se encontraron con banderas rojas, de prohibido entrar al mar, colocadas desde el lunes porque varios bañistas sufrieron picaduras de mantarrayas que huyen de la marea roja.

Además, los restaurantes y personas que rentan palapas y sombrillas en la playa las cerraron con cintas amarillas de prohibido pasar, para alertar a los visitantes.

Al respecto, Cristóbal Uc, de la Dirección de Turismo del Ayuntamiento, informó que anteanoche, en una junta, a los prestadores de servicios se les pidió que exhorten a los turistas a no entrar al mar para prevenir picaduras de mantarrayas y otras especies que se acercan a la playa debido a que huyen de la marea roja.

Incluso, a los turistas de barco que llegaron en autobuses para ser atendidos en un restaurante del malecón los llevaron a otros sitios, pues se canceló el servicio.

De hecho, por la prohibición de entrar al mar y la marea roja, ayer no trabajaron las personas que ofrecen paseos en banana y algunos meseros de palapas.

Desde que el niño extranjero sufrió la picadura de una mantarraya, prestadores de servicios anticiparon que sería un mal día de crucero.

Y así fue, pues cuando el menor sufrió la picadura, unos 20 pasajeros habían llegado a la playa, luego aumentaron a 100 y a la 1 de la tarde, tres horas antes que zarpe el crucero, había solo 300 pasajeros.

Además, los turistas del barco solo acechaban el mar y se retiraban.

Los turistas ocuparon pocas palapas y sombrillas, y algunas mesas de masajes.

Vendedores, artesanos y trovadores calificaron el día de crucero como perdido, y que llegará poca gente este fin de semana por la marea roja.— Gabino Tzec Valle

Diario de Yucatán

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