VALLADOLID.— Luego que la semana pasada se dio a conocer un presunto desvío de $6 millones en el Hospital General, tras la realización de una auditoría que realizó la Secretaría de Salud del gobierno federal, de lo cual la directora del nosocomio Lorena Barrada no quiso dar ninguna información, ahora se filtran otras irregularidades, en las que se involucra a Ariel Alejandro Tuz Escamilla, jefe de mantenimiento, de camilleros y choferes, a quien señalan de contar con tres empleos, uno de ellos en el Ayuntamiento, el robo de diesel, y cobrarles moches a choferes aviadores de los fines de semana, entre otras cosas.

La semana pasada informamos que la Secretaría de Salud del gobierno federal realizó una auditoria en la que detectó un presunto faltante de $6 millones, y se responsabilizó al director administrativo Sergio Álvarez Escobar, quien se presume que ya devolvió tres millones de pesos, pero además se señaló a Francisco Aguilar Arzápalo, esposo de la directora Lorena Barrada, de tener dos contratos en el mismo hospital.

También se involucró a la directora en la desaparición de varios equipos, la mayoría de ellos donados por fundaciones de los Estados Unidos, para luego ser vendidos a clínicas privadas de estados del norte del país, entre ellos Durango.

Ahora, de acuerdo con información filtrada desde el interior del Hospital, se señala que el esposo de la directora no tiene dos, sino tres empleos, como terapeuta, el segundo como anestesiólogo, sin tener el título y como médico en el área de Covid-19, obteniendo un sueldo de $72,000 quincenales, además de $13,700 en vales de despensa.

Señalado en irregularidades

Del mismo modo se involucra en otras presuntas irregularidades a Ariel Alejandro Tuz Alamilla, quien se desempeña como jefe de mantenimiento, de camilleros y de choferes del Hospital General. A este lo señalan de tener tres empleos.

Uno como jefe de mantenimiento, otro bajo contrato en el área de Covid, y el tercero lo tiene como encargado del departamento de Bacheo del Ayuntamiento, en donde tiene asignado a un “chalán” que se encarga de supervisar que los trabajadores municipales hagan la labor que les asignan, pero en realidad el funcionario de salud es un “aviador” en el ayuntamiento, y tendría el apoyo del alcalde, Alfredo Fernández Arceo. En sus tres empleos gana alrededor de $42,000 a la quincena.

Sin embargo las supuestas irregularidades que se le atribuyen incluye presunto “huachicol”, al ordeñar tanques de diesel de las plantas de emergencia del nosocomio, el cobro de moches a choferes de fin de semana que viven en Mérida pero que están asignados a esta ciudad.

Los presuntos choferes que se les considera “aviadores”, tienen un sueldo de $8,500 a la quincena, pero de éstos le otorgan $3,000 a Tuz Alamilla, para que no lleguen a trabajar, y éste se encarga de nombrar a otros guiadores los fines de semana.

Aunque aseguran no tener los elementos que lo prueben, tienen fuertes sospechas que vende tanques de oxígeno a clínicas privadas de la ciudad, además lo involucran en la desaparición de una máquina de hemodiálisis, que fue donado y era el único en el nosocomio, pero ahora no existe.

Según la información que se filtró en la farmacia y en bodegas hace falta los medicamentos de “Fentanil” y “propofol”, los cuales le son de utilidad a los anestesiólogos y se presume que clandestinamente los venden.

Señalan también a Tuz Alamilla de adquirir autos nuevos que son de su propiedad, incluso un camillero que es de su confianza recién compró una camioneta modelo Frontier que tiene un precio de casi $400,000, adquisición que no podría hacer con su sueldo.

Indican que de todas las presuntas anomalías, está enterada la directora Lorena Barrada, a quien señalan de cobijarlos y protegerlos de tantas irregularidades sin poner orden, mucho menos las autoridades de salud del estado realizan alguna investigación.