PROGRESO, Yucatán.— La Semana Mayor comenzó en este puerto a las 7 de la mañana con la celebración del Domingo de Ramos, en las puertas de la iglesia parroquial de la Purísima Concepción y San José, el párroco Oscar Cetina Vega bendijo las palmas que se repartieron a los numerosos feligreses reunidos desde las 6:30 horas para participar en el oficio religioso.
Luego, el párroco acompañado por el vicario presbítero Fernando Pan Aranda y el diácono permanente José Melquiades Chan Díaz, encabezó la procesión desde el templo parroquial hasta el campo Hidalgo, ubicado en la calle 31 con 72.
Procesión de las palmas

La caminata fue de la avenida de 31 a la 72, custodiado por elementos de la Unidad Municipal de Protección Civil al mando de su titular Aurelio Teodoro Medina Pérez.
Como en las épocas antes de la pandemia del Covid-19, la procesión de las palmas estuvo concurrida, al igual que la misa del Domingo de Ramos al que asistieron decenas de feligreses, se colocaron 1,000 sillas, los cuales se ocuparon casi todas, así como las gradas del campo deportivo.
Mensaje de Semana Santa
Luego de la lectura del pasaje de la pasión, muerte y resurrección de Jeuscristo, el padre Oscar Cetina dirigió su mensaje a los feligreses refiriéndose a la Semana Santa, la celebración más grande en la vida de la iglesia que culmina con la solemne vigilia pascual, celebrando así la alegría gozosa de la resurrección de Jesús.
Mencionó que desde hace vario días que pasan varias ideas en su mente para esta Semana Santa “y en mi corazón la idea más nítida y más presente, semana de amor y fragilidad, semana si ustedes quieren de amor y de pecado, el amor por parte de Dios que en Cristo nos expresa la grandeza de su misericordia y el pecado por parte de nosotros”.
“Así que en esta Semana Santa es nuestra tanda, el amor de Dios y nuestra fragilidad, lo importante no es lo que decimos y hacemos, sino lo que Cristo dice y hace, Jesús siempre reaccionó amando, en su silencio y en su palabra”.
Entrada a Jerusalén
El párroco también se refirió al burro que usó Jesús para entrar a Jerusalén, que en la antigüedad era considerado un animal de paz, no como el caballo que representaba instrumento de guerra y cuando los reyes veían venir a otro rey preguntaban como iba montado, si iba en un caballo daba órdenes de prepararse para la guerra, pero si estaba en un burro, entonces ordenaba abrir las puertas del reino para recibirlo porque llegaba en señal de paz.
Jesús nos invita a vivir la Semana Santa con un espíritu de paz, agregó. La procesión de los ramos, es otro signo importante (de la Semana Santa), pues “caminamos junto con Cristo siguiéndolo para gozar en su momento de gloria de su resurrección, pero significa que como iglesia caminamos juntos, creer lo que cree la iglesia y vivir la fe como lo vive la iglesia”.
La iglesia de Cristo
“Todo con la iglesia nada sin la iglesia, hay francotiradores de la fe, que viven como creen, con las devociones que creen y hacen lo que creen, son san creo, es fundamental nuestro vínculo amoroso con la iglesia, que somos limitados y pecadores, nunca se ha negado, pero Cristo es quien santifica y está presente y como dijo San Agustín en el siglo V, quien ama a la iglesia de Cristo posee al Espíritu Santo”.
Una frase más para los mexicanos, “quien no tiene a la iglesia como madre no puede tener a Dios como padre, vivimos la Semana Mayor como obsequio de la vida suprema de Jesús hasta morir en la cruz, que nuestro corazón experimente esa paz, Jesús habló con su vida y testimonio y en todo momento reaccionó amoroso , que esa sea nuestro tenor de vida en esta Semana Santa , paz y con la iglesia caminando y con la familia que es la iglesia doméstica”.
