PROGRESO.— “¡Misión cumplida!”, expresaron los cuatro tripulantes del catamarán “Criki Tiki” al arribar ayer jueves en la mañana a la Marina Yucalpetén, tras navegar seis días desde Fort Lauderdale, Florida, y concluir una aventura marítima de 352 días que iniciaron el 23 de abril de 2022.

Los tripulantes del “Criki Tiki” fueron el capitán, Jorge Eduardo Mier y Terán Gutiérrez; los marineros, los hermanos Jorge Enrique y Alejandro Mier y Terán Fortuny, y Jorge Pérez Saldaña, quien fue el fotógrafo de la expedición y llevó una cámara grande.

Parados en la cubierta del catamarán marca Lagoon 450, de 46 pies de eslora, fabricado en Francia, modelo 2014 e importado de EE.UU., los cuatro tripulantes llegaron a Marina Yucalpetén, donde los esperaba Abel Pérez Saldaña, uno de los dos capitanes que estuvo en la travesía en el Atlántico y no navegó el último tramo, de Florida a Yucalpetén.

De esa marina zarparon el 23 de abril de 2022 a Florida, donde estuvieron una semana para hacer ajustes al catamarán, explicaron ayer en entrevista.

Luego enfilaron a Las Bermudas, para la aventura de cruzar dos veces el Atlántico, navegar en el Mediterráneo, el Caribe y, desde luego, en el Golfo de México.

Navegaron por costas de Estados Unidos, Europa y caribeñas durante 352 días, hubo de todo, surcaron mares europeos, embravecidas olas del Atlántico, que en el viaje de ida no fuero nada fácil, a diferencia del retorno a casa con los vientos alisios a favor, viento en popa.

En la travesía, aunque no se dedicaron a la pesca, capturaron pez dorado y atunes y los comieron, indicaron los viajeros yucatecos, felices de retornar a Yucatán.

Regreso a casa en Yucatán

A las 10:01 a.m. el “Criki Tiki” llegó a la bocana del puerto de abrigo de Yucalpetén, dos minutos después entró a la mencionada marina y a las 10:08 quedó atracado en los muelles de esa instalación portuaria.

Los cuatro navegantes alzaron las manos, emocionados y contentos, gritaron: “¡Misión cumplida!”.

Fue una experiencia única e inolvidable, que deja una gran enseñanza para los marinos yucatecos, que lo compartirán en pláticas, explicaron los dos capitanes.

La vuelta del Atlántico a América fue diferente a la ida, en el retorno se contó con los vientos alisios, que es navegar viento en popa, refieren los marinos yucatecos, al concluir ayer la exitosa expedición por el Viejo Mundo.

El catamarán tiene equipos de navegación y seguridad marítima, y dos motores 50 HP como apoyo, pero navegaron con velas.

¿Cuánto costó el viaje?

El capitán Pérez Saldaña no reveló el precio del viaje pero dijo que se puede hacer con 800 dólares (14,744 pesos) al mes, sin usar marinas, quedar fondeados, comer a bordo del barco.

Pero se encarece si usan marinas, que son costosas; ocupan hoteles y restaurantes. “Lo que hicimos es hacer despensas para el viaje”.

Pérez Saldaña relató que de Progreso navegaron a Florida, de ahí a Las Bahamas, donde se unieron a un rally a Portuga; luego viajaron a las islas Baleares costeando España; después, a Mallorca, Cerdeña, Sicilia, donde hicieron un buen tiempo.

Allí los agarró el otoño, regresaron a Canarias, de ahí navegaron a Santa Lucía, recorriendo todo el Caribe hasta llegar de nuevo a Bahamas y de ahí a Florida y después a Yucalpetén.

Navegaron más de 12,000 millas náuticas (22,224 km).

Cruzar el Atlántico

Comentaron que lo más importante fueron los dos cruces del Atlántico, de Yucalpetén a Europa, que es el mas complejo, poca gente de la comunidad naviera lo hace porque las direcciones de los vientos y olas son complejas, se hace de Nueva York, que son los mares del Norte y las corrientes son en contra.

“La mayoría de los navegantes su primer viaje lo hacen de regreso (de Europa a América) los vientos dominantes son los alisios, que son a favor, son el famoso viento en popa, es un viaje tranquilo, que se goza y por eso mucha gente viene de Europa al Caribe y pocos lo hacen de aquí para allá”, detalló Jorge Mier y Terán.

La temática del viaje fue “Levando anclas y ajustando velas”, que es salir de la zona de confort de estar en un solo lugar y aventurarse poco más allá y ajustarse en el camino por las circunstancias que se van dando porque en el mar por más que planeas un viaje, la verdad sobre el camino se van afrontando muchos retos y el famoso lo que no sabías no sabías, pues uno aprende mucho en el trayecto y por eso le pusimos el nombre de “Levando anclas y ajustando velas”, dijo el capitán Pérez Saldaña.

Se navegó el 80% a vela, porque las grandes distancias no se puede contar con mucho combustible, se enfrentaron a temporales, olas y vientos de 45 nudos por hora (83.34 km/h).

¿Quiénes son los viajeros?

Abel y yo (Jorge) son socios en el velero y la aventura, nos acompañaron amigos veleristas, además de los dos capitanes y los tres marineros que llegaron con el catamarán, estuvieron Nacho Ponce, Álvaro Peón, Felipe Cámara, Emilio Blanco, Pedro Pablo Silveira, Jorge García, Kerwin, que fueron tripulantes.

Lo que enseña la vela es que usas el viento, poco combustible, comentaron los navegantes yucatecos, y desde 800 dólares al mes, puedes navegar por todo el mundo, nos dejó aprendizaje, a optimizar el viento, eso nos enseñó a no tener percances.