La concha acústica del parque del fraccionamiento “Benito Juárez”, construida durante el gobierno de la priista María del Rosario Díaz Góngora. A la izquierda, la Casa de la Cultura en la colonia Fraternidad Antorchista, edificada en el trienio de Jorge Vales, entonces priista

TIZIMÍN.— En tanto aumenta el número de vecinos quienes logran la dotación de algunos servicios básicos, en la colonia “Fraternidad Antorchista” el edificio de la Casa de la Cultura permanece como un elefante blanco luego de 5 años de haberse inaugurado.

La Casa de la Cultura, fue creada para la implementación de talleres de capacitación que les permita a las familias mejores conocimientos en algún oficio y por ende mejores condiciones de vida, pero hasta la fecha, desde su inauguración en el año 2019, no cumple con esa función.

Incluso a pesar de contar con amplias instalaciones, nadie sabe quién tiene las llaves para poder ingresar y utilizarlas para sus reuniones, por lo que tienen que improvisar tinglados con láminas para protegerse del sol cuando realizan juntas.

De acuerdo a la información que se difundió en su momento, fueron alrededor de 3 millones a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) los que se destinaron para la construcción del amplio enorme edificio que cuentan con salones y sala para usos múltiples que nunca se utilizaron.

Así como este, otro espacio que se cae a pedazos es la concha acústica del parque del fraccionamiento “Benito Juárez”, que se ubica en el norte de la ciudad. Su abandono lo ha llevado a perder algunas partes que lo conforman, como las lonas que proporcionaban sombra en los costados.

Costosos espacios sin utilizar

Recientemente el parque recibió una “manita de gato”, que no incluyó a ese espacio en el que la finalidad del proyecto inicial era utilizarlo para eventos culturales, pero eso nunca se hizo, lo ha convertido también en otro costoso espacio sin utilizar.

A raíz de las observaciones hechas por los propios ciudadanos, tampoco se sabe que pasó con un local que antes funcionó como un módulo de salud en la entrada de este mismo fraccionamiento adjunto al del Vivah.

El predio actualmente está invadido de maleza y aunque desde afuera se ve que las puertas están abiertas, es evidente que desde antes de la pandemia dejó de funcionar y se ha convertido en un criadero de moscos, según expresaron los vecinos del rumbo.— ISAURO CHI DÍAZ

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