IZAMAL.— Vecinos de esta ciudad informan que al igual que en 2013, el atrio del convento de Izamal presenta filtraciones de lluvia en el techo y paredes que se caen a pedazos poco a poco.
“Al menos que le digan a la nueva delegada del INAH (Anna Goycoolea Artis) que un símbolo grande de Yucatán se cae a pedazos poco a poco”, expresa Mauricio Magaña, habitante de Izamal.
Carlos Humberto Muñoz dice que el convento “lleva ya un par de meses con esas horribles cintas amarillas (en el atrio)”.
Otra vez se cae el atrio
Habitantes de esta ciudad piden la pronta intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el edificio histórico más emblemático de Izamal, el convento franciscano de San Antonio de Padua, porque otra vez le falta mantenimiento.
En el atrio se observa que de nuevo hay filtraciones pluviales en la entrada del santuario de la Virgen de la Concepción, reina y patrona de la Arquidiócesis de Yucatán, y que se caen a pedazos el plafón interior y las paredes de los lados. Además, hay manchones de moho.
“Es difícil que el Ayuntamiento y los encargados de la parroquia y santuario puedan ayudar solo porque sí, ya que en Izamal los del INAH no permiten ciertas cosas, a menos que ellos las autoricen”, dice Marcelino Canul, vecino de la ciudad.
“Lo que es verdad es que la entrada del santuario se cae a pedazos y es mala imagen para los turistas nacionales y extranjeros que llegan por primera vez o han visitado Izamal con anterioridad”, destaca.
Carmiña López, a su vez, afirma que “no sé a quién le compete ayudar, pero hace falta mucha ayuda.
“No hay que esperar a que se venga abajo el techo para decir ahora sí a meterle mano a la restauración o reparación; además, no solo es el techo, los frescos de la entrada del santuario necesitan restauración para ver lo que ahí está”, destaca.
Mauricio Magaña, por su parte, indica que “mantenimiento es la palabra clave; ¡cuántos custodios del INAH hay en Izamal! No creo que no suban al atrio. Al menos que le digan a la nueva delegada del INAH (Anna Goycoolea Artis) que un símbolo grande de Yucatán se cae a pedazos poco a poco.
“Si no se da una solución, el cáncer del mal en el techo va avanzar y luego no se podrá remediar nada”, alerta Mauricio Magaña.
Carlos Humberto Muñoz, otro vecino, coincide en que “es urgente que el INAH mire a Izamal porque es de los lugares de importancia turística en el Estado y por otras muchas razones.
“Pero para los del INAH es de poca importancia. Como no es Chichén Itzá no genera dinero; por eso no le meten mano para su mantenimiento. Falta más apoyo para el convento que lleva ya un par de meses con esas horribles cintas amarillas (que cierran un corredor del atrio al paso de la gente)”, indica.
Según los archivos del Diario, en noviembre de 2017, poco antes de la fiesta patronal de Izamal, la Comuna pintó el atrio y se retiraron los tablones y polines que se pusieron desde 2015 para reparar el techo del atrio que desde 2013 se caía a pedazos.— Megamedia
