PROGRESO.— Los retenes del alcoholímetro han dejado de ser preventivos para convertirse en recaudativos, ya no se dedican a tomar acciones para prevenir accidentes, sino más bien están dedicados a recaudar dinero, se han convertido en lucrativo negocio sin importar que afectan a familias que se quedan sin ingresos para pagar las elevadas multas que les imponen, deplora José Luis Carrillo Galaz, presidente de la Confederación Mexicana de Cooperativas Pesqueras y Acuícola (Conmecoop).
El expatrón pescador Román Duarte Caballero, declara que los retenes alcoholímetro que instalan en la salida de la ciudad, se han convertido en “lugares donde asaltan a conductores”, aplican fuertes y elevadas multas, los policías siempre tienen la razón, si reclamas tus derechos te va mal, te acusan de alterar la paz pública, te detienen y encarcelan, el pago aumenta.
Los dos progreseños, relacionados con la pesca, dieron su opinión sobre los retenes alcoholímetro que los fines de semana se instalan a la salida de la ciudad y en la glorieta Chelem-Yucalpetén, donde los conductores que no pasan la prueba, son detenidos, les retienen los vehículos y en taxis estacionados en esos lugares los trasladan al edificio de la policía municipal para pagar la multa.
Carrillo Galaz afirma que el retén del alcoholímetro desde hace meses que dejó de ser preventivo, para convertirse en recaudativo, captan grandes sumas de dinero por las elevadas multas que aplican a los conductores y por los cobros de grúa y días que los vehículos permanecen en el corralón.

El objetivo principal del alcoholímetro, dice Carrillo Galaz, debe ser de prevención, que los conductores que hayan consumido bebidas embriagantes y estén en visible estado de ebriedad no conduzcan para evitar accidentes en las carreteras y por seguridad de sus familias, pero resulta que de preventivos se convirtieron en recaudativos; a eso se dedican los retenes, a captar ingresos y la única manera es aplicando multas, no hay criterio para que dejen pasar a los conductores que no están ebrios, no les importa que las familias con menores de edad se queden en medio de los policías.
Carrillo Galaz comenta que de acuerdo con información que le han hecho llegar, los retenes recaudan grandes cantidades, en la salida de la ciudad se ven largas filas de vehículos detenidos, conductores esperando con sus familias desde la tarde y la noche hasta que pagan la multa y son liberados los vehículos, aunque también se dan casos que los conductores son detenidos, esposados y trasladados a la cárcel municipal donde además de la multa por no pasar la prueba de alcoholimetría, tienen que pagar la liberación del vehículo y la sanción por la detención.
Retenes en Progreso: sanción hasta por preguntar
Paseantes nacionales y extranjeros son víctimas del retén con alcoholímetro, como se observó el sábado 3 pasado en el retén instalado en la glorieta Chelem-Yucalpetén.
Una familia de españoles estuvo en Chuburná y, en un restaurante, el papá y la mamá consumieron, dijeron, dos cervezas cada uno, estaban con sus dos hijos.
Al llegar al retén les hicieron la prueba con el alcoholímetro y no la pasaron, tuvieron que rentar un taxi para ir a pagar la multa.
Uno de los niños lloraba, pues ya no iban a poder viajar a la Riviera Maya, la mamá trató de tranquilizarlo. La multa fue de $9,000.
Una meridana que se dirigía a Chelem para pasar el fin de semana en la playa tampoco pasó la prueba del alcoholímetro, le dieron su boleta y en un taxi que le cobró $300 la llevaron al edificio de la Policía Municipal a pagar la multa, también de $9,000.
“Caro me salió el paseo de venir al puerto; la próxima semana me quedó en Mérida”, comentó.
Una mujer que estaba con sus hijos esperando que su esposo retornara de la Policía, a donde acudió a pagar la multa, dijo que de Mérida se trasladaban a Chelem para pasar el fin de semana, ya no llegaron, su esposo fue sancionado en el retén. “La multa es igual para todos, $9,000; ya nos fregaron”, afirmó.




A la lista se suma Itzel Peñaloza, de Guerrero. A su esposo lo detuvieron y esposaron por preguntar y pedir que le muestren los resultados de la prueba de alcoholimetría; además de los $9,000 de multa, tenía que pagar el traslado del vehículo al corralón y pagar entre $5,000 a $6,000 para sacarlo.
Por lo menos en el retén de Chelem-Yucalpetén, en la tarde del sábado multaron a unos 10 conductores.
Jorge Rosado, testigo de la actuación del retén, dijo que es un negocio redondo, a la mayoría los sancionan, les aplican multas y ponen los taxis a disposición de los conductores, “hay fines de semana que sancionan a unos 20 guiadores y se llevan de cinco a 10 vehículos”.
