TIZIMÍN.— Aunque en las últimas semanas las autoridades municipales y el sector salud han expresado que no dan tregua al dengue, la realidad es que hay un caos y la enfermedad sigue siendo un problema de salud en la ciudad.
Casi a diario se escucha de tizimileños que presentaron síntomas como fiebre alta, sarpullido, dolores musculares y en sus articulaciones, náuseas entre otros signos, como resultado de haber adquirido el virus.
Tanto el gobierno municipal como los enviados de la secretaría de Salud de Yucatán (SSY) le han prestado mayor atención a la emergencia sanitaria, pero aún no se ve una baja en los hospitales públicos.
Lo que se pudo averiguar ayer con personal de la Clínica San Carlos y del IMSS es que realmente se están tomando acciones, pero resultan insuficientes porque apenas se reforzaron las medidas y tendrían que esperar algún tiempo más, para ver los resultados.
Los trabajadores de la salud del San Carlos explican que apenas el miércoles se vieron otra vez en apuros por que se quedaron sin camas.
Añaden que efectivamente, como dijo en su boletín el Sector Salud, tienen a disposición 30 camas, pero lamentablemente casi todas las ocupan en dengue y les quedan pacientes que también lo necesitan para partos o para tratar casos de apendicitis y no hay dónde ponerlos.
Señalan que lo que atrasa es la falta del equipo para que en el hospital se puedan depurar las plaquetas sin tener que esperanzarse que las envíen desde Mérida, lo que atrasa la recuperación de los hospitalizados.
Por otro lado las brigadas de salud continúan con las visitas a colonias para realizar el control larvario y nebulizar en las mañanas y tardes, pero en algunas viviendas aún hay personas que se niegan a cooperar.
Incluso los de la brigada de Vectores señalan que de plano les piden retirarse a pesar que ven desde afuera que hay focos rojos en los patios de las viviendas, por lo que solo cumplen con hacer exhortos pues no pueden obligarlos.
Además se siguen haciendo las verificaciones y notificaciones de predios baldíos, algunos responden de manera positiva, otros están sin poder localizar pues son terrenos que no conocen al dueño y están cubiertos de maleza.
En cuanto a las chatarrerías y las llanteras, la mayoría ya cumplió con los exhortos y retiraron las llantas que estaban expuestas a lluvias.— WENDY UCÁN CHAN
