VALLADOLID.— Embotellamientos viales, largas filas en juegos mecánicos y baños, susto en la montaña rusa y un ambiente de fiesta fue lo que se vivió anteanoche en el cierre de la Expo Feria Valladolid 2024.
Casi todo el fin de semana hubo elevada asistencia en el recinto ferial, y, por fortuna, el clima fue benévolo para que los vallisoletanos y visitantes disfruten las últimas horas de fiesta popular en el marco de las celebraciones a la virgen de la Candelaria.
Sin embargo, el último día la expo feria fue una verdadera locura para los asistentes, sobre todo en lo referente a los accesos a los terrenos del nuevo recinto, pues el periférico entre los cruceros a Chichimilá y a Mérida colapsaron.
Eran apenas las 5 de la tarde del domingo cuando comenzaron las complicaciones viales, ya que se formaron filas de vehículos de más de dos kilómetros y conforme pasaban las horas el tráfico vial se volvía más pesado.
Numerosos conductores comenzaron a desesperarse pues mucha gente llevaba más de una hora esperando y en busca de llegar más rápido a la entrada de la ex hacienda San Lorenzo Oxman, así que se comenzó a formar una doble fila.
La gente se comenzó a impacientar e hizo sonar el claxon de los vehículos, otros buscaron dónde estacionar en el mismo periférico y unos más se bajaban para comenzar a caminar en lo que el conductor buscaba estacionamiento.
En medio de la presión, policías municipales intervinieron para llamar la atención a los que hicieron doble fila y enviarlos de vuelta y esperar su turno pues ocasionaron que otros guiadores se inconformaran.
Entre los vehículos muchos motociclistas circulaban a alta velocidad, así que también fueron detenidos por la policía pues había mujeres y niños que caminaban sobre el periférico.
Afortunadamente los organizadores no cobraron los 10 pesos de acceso a la feria pero sí vigilaron la entrada para que la gente no ingrese con bebidas embriagantes, y a los que descubrían en ello les impedían el paso.
En el recinto, el área más abarrotada por las familias, fue el espacio destinado a juegos mecánicos donde el cobro en la mayoría fue de 50 pesos por persona, contrario a lo que se cobraba en la feria de Tizimín, que fue de $60 y 70 pesos por vuelta.
Sin importar el tiempo de espera, niños, jóvenes y adultos hicieron largas filas para poder subirse al juego de su preferencia, aunque no todos cumplieron con las expectativas de los asistentes.
El “Roller Coaster”, conocido también como la “Montaña rusa” que fue de los más demandados, puso en apuros a los trabajadores y causó susto entre la gente.
El carro de la atracción terminaba su última vuelta cuando una de las ocupantes mostró al personal del juego mecánico sus manos y la ropa manchada de grasa, lo que puso en alerta a los encargados.
Sin informar a la gente comenzaron a verificar en dónde se registró la falla y mientras eso ocurría las personas seguían formándose esperando su turno. Hubo otros que incluso ya estaban en los asientos pues era el grupo que seguía para girar.
Había pasado cerca de 20 minutos cuando los trabajadores devolvieron a las personas los 100 pesos que habían pagado y les dijeron que el juego quedaba suspendido momentáneamente.
Pasó casi una hora y el juego seguía sin funcionar y se vio incluso a trabajadores realizando trabajos de soldadura para reparar la falla.
En el área de baños hubo reclamaciones a los encargados, pues hubo confusión entre los sanitarios gratuitos y los de paga, al grado que llamaron a la Policía para aclarar que los baños portátiles de color naranja eran sin costo y en los otros había que pagar una cuota de $5.
Al final la gente disfrutó del cierre de la feria con el concierto de los Super Caracoles que se realizó en lo que fuera un campo deportivo, en el que se vio un lleno total de gente que no paró de bailar y cantar con canciones clásicas de los 80’s.
Aunque de manera oficial la feria concluyó el domingo, algunos trasteros y subasteros indicaron que se quedarían unos días más para los remates.— WENDY UCÁN CHAN



