TIZIMIN.- El encierro generado por la pandemia hace cuatro años le abrió la mente a una joven que en la actualidad logra darle uso a un material que puede encontrarse en la mayoría de los hogares, las palmas de coco.
Con su iniciativa también pretende buscarle un valor agregado al pasto que se desperdiciaba en su pequeña granja de ovinos y conejos.
Hace arte con palmas de coco, en Tizimín
Jhoandy Yamilett Balam y su familia se sintieron seguros en el ranchito que tienen en “El Ramonal”, cerca de Cabichén.
Para no correr el riesgo de contraer el mortal virus evitó salir en busca de cajas para transportar las mandarinas, naranjas y otras frutas que cosechaban.
Se las ingenió para elaborar una canasta de palma de coco, después hizo un sombrero y la misma gente del pueblo le empezó a comprar a 25 pesos.
Con el paso del tiempo y al perfeccionarlo apoyada con videos de Youtube, ahora el costo por cada sombrero es de 40 o 50 pesos.
Recién egresada como ingeniera en agronomía del Instituto Tecnológico de Tizimín, también elabora maceteros, bolsos, aves, grillos, flores y otros artículos con el mismo material.
En las temporadas de semana santa le encargan palmas decoradas con flores que ella misma elabora, otra época buena para sus ingresos es para el mes de los fieles difuntos, pues le buscan para encargarle las palmas decoradas para los alteres.
Jhoandy no se quedó únicamente con esos conocimientos sino que le buscó un uso al pasto seco que queda después de criar a sus cabras y conejos, lo termina de secar, lo libera de los olores de la orina de los animales.
Finalmente los convierten en vistosos renos, perros y otras figuras en la que únicamente emplea pasto seco y sosquil para amarrarlo.
En este caso la temporada de mayor demanda es para diciembre cuando los renos se utilizan para decorar los jardines y pesebres, los vende a 40, 50 pesos o dependiendo del tamaño de la figura que el cliente desee.
Poco a poco la van conociendo sobre todo ahora que ha conocido a otros artesanos que la ayudan a desplazar lo que elabora con sus propias manos,
Aun cuando encuentre trabajo y ejerza su profesión, asegura que no dejaría esta actividad que le permitió obtener algunos ingresos en una de las peores temporadas que México y el mundo vivió por el coronavirus.
Para localizarla basta con llegar al parquecito ubicado a una esquina del campo de futbol del fraccionamiento residencial del parque, mejor conocido como “Los aguacates”, o llamando a su número 9861110711.
Te puede interesar: Enfrenta dificultades con arte; historia de un artesano de Tizimín
















