El apicultor Armando Kumul revisa los panales de sus colmenas, en Tizimín. En esta temporada de calor hay que proveer a las abejas de agua suficiente, para beber y enfriarse
El apicultor Armando Kumul revisa los panales de sus colmenas, en Tizimín. En esta temporada de calor hay que proveer a las abejas de agua suficiente, para beber y enfriarse

  • El apicultor Armando Kumul revisa los panales de sus colmenas, en Tizimín. En esta temporada de calor hay que proveer a las abejas de agua suficiente, para beber y enfriarse
  • Gamaliel Canto Dzul muestra los efectos del calor en los panales de cera de las colmenas, que se derriten por las altas temperaturas

TIZIMÍN.— En el gremio apícola, más que celebrar el Día Mundial de las Abejas —que fue el lunes—, dedicaron su día trabajando y protegiéndolas ante las altas temperaturas que se sienten en el Estado.

Cada 20 de mayo se conmemora a estos insectos esenciales, con el único fin de hacer conciencia entre la comunidad respecto al rol que juegan las abejas en la preservación ecológica del planeta.

Gamaliel Canto Dzul, líder apícola en la zona, dice que no hubo celebración, pero sí arduo trabajo entre los productores.

El apicultor señala que ellos como apicultores reconocen el trabajo de las abejas y el triple impacto que representan en el ser humano, desde lo económico, ambiental y social.

“Primero el aspecto económico por la producción de miel, el impacto en el medio ambiente en su labor de polinización, porque es el principal polinizador que tenemos, y en el aspecto social es parte de nuestra cultura, genera una actividad productiva para la gente que se especializa, trabaja y que contribuye a tener una ocupación en las zonas rurales”.

“Hay que hay hacer énfasis que estamos teniendo un enfoque en el tema de la apis mellífera porque es el principal productor de miel, no es una abeja silvestre, requiere de la intervención humana, es domesticada y por eso la cuidamos”.

“Es el ser más importante, porque es nuestro patrimonio, gracias a ellas llevamos los ingresos a casa, para muchos puede ser un extra y para otros que estamos dedicados es la principal fuente de ingreso”.

¿Cómo las protegen?, se le pregunta.

“Debido a que es nuestro sustento dependemos de ellos, la atención es obligatoria en el aspecto que no lo hacemos de manera improvisada, sino que un apicultor es quien está comprometido, se capacita cada vez que hay oportunidad para actualizarse, tanto con las buena prácticas de producción, como el correcto mantenimiento de la colonia para que su patrimonio pueda estar lo más seguro posible”.

“Hacemos ese ejercicio poniendo pasión y tiempo para atenderlas en momentos críticos, no solo cosecharles y obtener beneficio, sino darles algo, sobre todo ahora con el calor, cuando están teniendo estragos”

“Hay colonias donde se registran pérdidas de los panales por exceso de calor, se tiende a derretir la cera, es ahí donde es importante nuestra intervención para dotarles de agua no solo para hidratar sino para un sistema de enfriamiento en la misma colonia y puedan sobrevivir a estas olas de calor”.

“Lo mismo ocurre en tema de la alimentación, en lluvias tenemos que alimentarlas por la falta de néctar y les damos fuente energética para que puedan sobrevivir y suplementar con fuentes proteicas como un complemento adecuado en su nutrición preservando la colonia.

¿Que han hecho por el medio ambiente?

“Como apicultor, aportamos en la polinización, todo árbol, tanto monte como manglar y cultivos necesitan la polinización y es lo que se viene aportando”.

“Los grandes retos como asociación es poder gestionar y que haya leyes que eleven la apicultura a un rango de servicio ambiental, en la cual podamos estar protegidos y salir con los costos porque hoy día por sí solos no podemos ser autosustentables porque el costo está por debajo de lo normal, muy debajo de los costos de mantenimiento y producción.

“Hay que recordar que al polinizar ayudamos a la conservación de los montes, bosques, selvas y de todo lo que pueda ser una reserva de la biodiversidad que depende de las flores, sin abeja no hay vida y sin apicultor no hay abeja y es lo que tratamos de fomentar de una manera responsable”.— WENDY UCÁN CHAN

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