TIZIMÍN.— Pocas de las icónicas habitaciones de madera que se procesaba en la fábrica maderera del trópico de Colonia Yucatán, conservan su originalidad, mientras que otras han requerido de remodelaciones, y unas cuantas se encuentran abandonadas y cubiertas por la maleza y las enredaderas.

Sin embargo, existen las que todavía son habitables y a pesar de aparentar un avanzado deterioro, aún son resistentes, como la de don Celio Ku, quien recordó que las viviendas fueron construidas con el mismo material que ahí se producía, desde los barrotes que se empelaron para las bases y emparrillado, hasta el forro exterior e interior que le dieron una estética única en la región.

Únicamente las láminas de zinc se trajeron de otro lugar, todo lo demás salía de acá de la fábrica, por ejemplo, después de levantar la estructura con barrotes de madera de calidad como chacté, jabín o zapote, se continuaba con el emparrillado que sostiene el techo, después en la pared de arriba para aparentar cielo raso se utilizaba una cubierta llamada tapango, que es una tabla gruesa de madera molida y prensada.

Esos tapangos se obtenía de lo que le llamaban leña, que es una mezcla de maderas gruesas y delgadas que se molía y se procesaba, luego los forros interiores fueron de triplay, un material altamente resistente que varias de estas casas se conservan, “era un material que, aunque se moje resistía, no como los de ahora que, con unas gotas de agua, se infla” dijo mientras mostraba un tramo de este triplay que guarda en su casa.

El interior de la casa del entrevistado, presenta algunos daños por su antigüedad, pero no le quita los tapangos, porque siguen cumpliendo con su función de vivir en una casa fresca, en donde el material ayuda a minimizar el calor.

En la parte exterior, se forraba con lo que le llamaban costañeras, estás se sacaba de los barrotes, del centro o corazón de la madera, por eso han aguantado años a pesar de las lluvias y el sol, y se conservan aun resistentes y, son las paredes de estas viviendas que aún se pueden apreciar en Colonia Yucatán.

Don Celio, recuerda que el enlaminado cuando era de cartón se tenía que hacer una parrilla con varillas de madera a no mas de 10 centímetros, lo que permitió que se conservaran por años, no como en la actualidad que se ponen varillas de a medio metro de distancia y a los pocos meses, las láminas se encorvan, además de que ahora son mucho más sencillas que las de esa época.

En las calles de esta población ubicada a 45 kilómetros de la cabecera municipal, aún se pueden observar también la nomenclatura, elaborada con madera y con el nombre de los árboles que predominaron en ese entonces y permitieron el desarrollo de esta comunidad.

Para los que visitan por primera vez esta población o a su paso para dirigirse al puerto de El Cuyo, es llamativo este modelo de nombrar las calles y señalar la zona en la que se encuentran, por ejemplo, la avenida cedros norte, o cedros sur.- ISAURO CHI DIAZ

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