El párroco Ricardo Ruiz Sacramento anuncia los avances del nuevo templo parroquial en Chicxulub Puerto a los feligreses de la comisaría
El párroco Ricardo Ruiz Sacramento anuncia los avances del nuevo templo parroquial en Chicxulub Puerto a los feligreses de la comisaría

PROGRESO.— Anteanoche jueves, se finalizaron los festejos de Nuestra Señora de la Asunción de esta advocación mariana en la parroquia de Chicxulub Puerto.

La última parte de la celebración estuvo a cargo del gremio de pescadores, que se llevó al cabo en casa de la señora Dora Domínguez, en memoria de su abuelo, quien fue pescador y en su momento no alcanzó a encabezar el gremio.

A lo largo del día hubo rezos, momentos de baile con la charanga “Los Gusanos”, baile folclórico, comida, entre otras actividades.

Tras acompañar a la sagrada imagen en su último recorrido por el coso taurino, fue trasladada a la explanada de la comisaría de Chicxulub, donde se ofició la última misa en honor a la patrona del puerto.

En la parte final, el párroco Ricardo Ruiz Sacramento compartió algunos detalles de la construcción del templo parroquial.

Primero agradeció la buena voluntad de todos que han ayudado de alguna manera en la edificación de la obra, desde los servidores parroquiales, habitantes en general de Chicxulub y visitantes que arribaron en la temporada vacacional.

Comentó que realizar la misa en esta explanada tuvo una doble función. La primera fue que la virgen pueda ver cómo va su nueva casa, “no desesperes, madre mía, aquí está”, expresó.

El segundo motivo, era para que toda la comunidad observe el avance de “la casa de la playa que es de todos”.

El padre dijo que el arco central ya se encuentra prácticamente listo y ahora se prepara la estructura que sostendrá el arco frontal, el cual se comenzará a colar en aproximadamente semana y media.

Se espera que los trabajos avancen acorde a lo programado, con el fin de que en noviembre próximo se comiencen a oficiar misas en el nuevo templo, aunque todavía se encuentra en obra negra.

Este anuncio despertó un especial interés en la gente presente en la celebración, porque es un momento muy ansiado.

Como se anunció hace poco más de un año cuando inició la demolición, la promesa inicial del constructor era que se podría utilizar el templo en obra negra para las celebraciones de Semana Santa de este año.

Sin embargo, el tema económico retrasó los planes.

Tras dar a conocer la noticia, el sacerdote animó a los fieles a no perder la esperanza y a continuar esforzándose para lograr el objetivo de terminar el templo lo antes posible.

A lo largo de la semana, los servidores parroquiales se dedicaron a realizar diversas ventas y otras actividades, con el propósito de seguir recaudando fondos.— Abraham Ismael Raz Herrera

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