Los cenotes Xkekén (en la imagen) y Samulhá ubicados en la comisaría de Dzitnup, en Valladolid, son un consolidado atractivo turístico
Los cenotes Xkekén (en la imagen) y Samulhá ubicados en la comisaría de Dzitnup, en Valladolid, son un consolidado atractivo turístico

VALLADOLID.— La venta de una parte de los terrenos, perteneciente al parador turístico de los cenotes Xkekén y Samulhá, en la comisaría de Dzitnup, podría ser de nuevo motivo de conflictos entre grupos políticos en la comunidad, además que muchos campesinos ya no tendrían tierras para hacer su milpa, como lo hacen desde hace muchos años a pesar de ser propiedad del gobierno estatal la superficie.

Ayer publicamos que una parte de los terrenos que comprendían los cenotes Xkekén y Samulhá que la administración estatal que encabezó en el sexenio 2001-2007 el panista Patricio Patrón Laviada expropió para dar fin a los conflictos que se suscitaban, pero ahora una parte fue vendida a particulares.

José León Chan Tamay, ex comisario municipal de Dzitnup, justamente en el periodo 2003-2005, cuando se intensificaban los enfrentamientos entre los grupos políticos de la comunidad que peleaban por la posesión de los terrenos, advirtió de los conflictos que se podrían originar tras la venta de una parte de los terrenos.

Chan Tamay, al recordar los sucesos vividos, relató parte de la historia sobre la posesión de los terrenos y explicó que desde que tiene uso de razón, incluso sus antepasados saben que los terrenos en cuestión han pertenecido al pueblo y desde entonces la misma comunidad se encargaba de administrar los dos cenotes, con cuyos recursos se apoyaban los servicios en la comunidad y se pagaba a los que trabajaban en el parador.

Tensiones por un parador turístico

Sin embargo en los conflictos que se vivieron, del cual fue partícipe porque en ese entonces pertenecía al PRI y el comisariado en turno era del PAN, eran muy intensos los enfrentamientos físicos, cuyos resultados eran personas lesionadas con piedras y palos.

El gobierno estatal que en ese entonces encabezaba el panista Patricio Patrón Laviada decidió expropiar los terrenos, incluyendo los dos cenotes, y ofreció crear una cooperativa que encabezó Baldomero Moo Poot, panista en ese entonces y el ex ejecutivo estatal les ofreció que les devolvería el terreno, pues el plan de expropiación solo era para calmar los conflictos en la comunidad, pero finalmente fueron engañados los pobladores.

Los terrenos nunca se devolvieron e incluso dejó de funcionar la cooperativa que se formó y el gobierno estatal tomó el control total de los cenotes y lo comenzó administrar de manera directa.

En ese entonces se firmaron acuerdos en el sentido de que los recursos que se obtengan de los cenotes le otorgarían al comisario en turno recursos para los gastos de su administración. También se encargarían del pago del consumo de agua potable, recolección de basura, pago de energía eléctrica y otros apoyos adicionales, lo cual se cumplió.

Sin embargo, verbalmente se acordó que los campesinos de la comisaría podían trabajar las tierras para hacer sus milpas y desarrollar proyectos agropecuarios, lo cual hace un grupo de hombres del campo y eso lo sabe el gobierno estatal.

Ahora que se vendió parte de los terrenos, según dice el excomisario y líder político de la comunidad, habría que saber las alternativas que le darán a los campesinos que están ocupando esas tierras.

Existe la posibilidad que en cuanto entren las próximas autoridades municipales del partido Morena y empiecen a elegir a comisarios municipales, el tema se politizará e incitarán a la gente para crear algún tipo de conflicto.

Ahora hay un poco de tranquilidad en el parador, a pesar que la administración de los cenotes lo tiene una empresa privada que tiene la concesión, pero se les está dando a los artesanos y los trabajadores que prestan servicio en el lugar todo lo que les ofrecieron, incluso hasta un poco más.

Ahora hay voces en cuanto a si los que tienen sus centros de labores en el parador se dejarán manipular por otras personas y perder lo que tienen, pues al final, cuando hay conflictos en los paradores, los perdedores son los mismos protagonistas de los enfrentamientos.