PROGRESO.— Pese a la constante polémica que envuelve al viaducto elevado, la obra se encuentra a menos de un mes que concluya la construcción, o por lo menos, que se cumpla el plazo de entrega.
Como se recordará, esta es la segunda fecha en la que se promete que finalice el puente, ya que originalmente se anunció que sería entregado en septiembre pasado.
A solo una quincena de distancia de diciembre, es notorio el avance.
Los obreros ahora laboran en la parte inferior, que correspondería a la calle 82, según la maqueta del proyecto, en donde se construiría una ciclovía, parques y zonas verdes, entre otros espacios, que sería muy similar a los paseos verdes de la ciudad de Mérida.
Por otro lado, las obras de la parte superior se concentran en los extremos de la estructura, en donde el puente se cruza con las calles 25 y 27. Otros albañiles aún trabajan a la altura de las calles 37, 29 y 41, y en el tramo que se encuentra directamente sobre el manglar.
Al preguntarles a algunos de los trabajadores acerca de la posible fecha de finalización, con reticencia respondieron que todavía no reciben indicaciones al respecto y no saben con precisión cuándo acabarían de construir.
En cuanto a la ciudadanía, algunos transeúntes que pasaban por el sitio dijeron que esperan que el viaducto elevado concluya pronto para que queden atrás los problemas que ha acarreado la construcción, como las calles en mal estado a causa del paso de tráileres, que son desviados hacia las calles 46 o a la 86, dependiendo si entran o salen del puerto.
También hay constantes apagones, en especial en el centro, que afectan a comercios y casas.
Además, los cierres a la circulación están a la orden del día, lo que generan un incremento del tránsito vehicular por los desvíos de automóviles, que obliga a los conductores a permanecer en embotellamientos prolongados sin previo aviso.
Por ejemplo, ayer por la tarde se interrumpió la circulación de autos en la calle 29 con 82, así que desde la altura de la 80, los automovilistas se desviaban hacia vialidades alternas, lo que ocasionó que el flujo fuera lento, sobre todo porque muchos se dirigían sus hogares luego de trabajar, mientras otros iban al centro para realizar las despensas.— Abraham Ismael Raz Herrera
DiariodeYucatan
