• Uno de los asistentes a la “Tizimileñada” realizada anteayer en la ciudad de los reyes, previo al baxal toro

TIZIMÍN.— Para cerrar el año e iniciar con las actividades taurinas que se realizan en el marco de las celebraciones patronales, la tarde del martes 31 de diciembre los visitantes y tizimileños participaron en la primera edición de la “Tizimileñada”.

Este evento que por primera vez se realiza en esta ciudad, concentró en los costado de la calle 44, desde la fuente de las 8 calles a cientos de familias; otros ocuparon se instalaron en techos, bardas y todo espacio en donde se sintieran seguros para presenciar la actividad inspirada en los Sanfermines, de Pamplona, España.

A las tres de la tarde se abrieron las puertas de los remolques para liberar a los 12 animales de media casta que corrieron por las calles seguidos o encabezados por grupos de personas que se animaron a participar en este recorrido hasta la plaza de toros.

Un grupo de funcionarios municipales, encabezados por el alcalde Adrián Quiroz Osorio, participaron en la “Trizimileñada”, a la que se sumó su primo Raúl Osorio.

Al llegar al ruedo, fue difícil regresar a los animales a los remolques, y durante las maniobras hubo un lesionado que al ser embestido cae sobre su brazo y se le fractura.

El herido fue auxiliado por las pocas personas que se encontraban en el ruedo y de inmediato los paramédicos de la Cruz Roja lo llevaron al hospital San Carlos para recibir la atención médica necesaria.

Uno a uno

Al lograr regresar a los toros a los remolques, inició el tradicional “baxal toro” con ejemplares de la región, los que fueron liberados uno a uno al ruedo para que los presentes se diviertan montándolos y evadiendo las cornadas.

Durante el curso de esta actividad, que concentró a miles de personas en los palcos, hubo momentos de alegría, risas y no faltaron los sustos.

Entre lo más destacado, hubo un herido por pisotón del burel, un vaquero que se cayó de su caballo con todo y montura, y un buen susto a los espectadores que se encontraban en el segundo nivel del palco en el área de toriles.

El segundo de tres cebúes de la tarde saltó y levantó la tabla de la baranda, mandándola al suelo, afortunadamente nadie resultó herido, a pesar de que el pitón del animal quedó atorado entre las maderas.

Finalmente, el cios Chaac sorprendió a los asistentes que abarrotaron el coso taurino, el que, por cierto, pasó la prueba de fuego con un lleno impresionante.— ISAURO CHI DÍAZ

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