HUNUCMÁ.— La Virgen de Tetiz, “La Pobre de Dios”, llegó al municipio ayer domingo en su visita anual, cuya misa de salida se realizó a las 6 de la mañana, en la cual miles de feligreses de distintas comunidades llegaron desde temprano a Tetiz.
Los devotos caminaron acompañando a la estatua, que fue cargada en hombros por los custodios, en el recorrido de ocho kilómetros hasta arribar a Hunucmá con cantos y rezos.
En su arribo a las 11:30 de la mañana, la Virgen fue llevada a las puertas de la parroquia de San Francisco de Asís, donde se le quitó el baldoquín hecho con flores naturales por el joven Raymundo Chuc con la ayuda de muchos bienhechores, que año con año donan para este arco.
Portó un vestido en tono beige con flores bordadas en color rosa matizado, un lazo rosado en su cintura con un medallón, una capa rosada, así como una mantilla de encaje del mismo color, la cual era sostenida por un pendiente de perlas. Entre sus manos cargaba sus rosarios y su corona.
Posteriormente, se trasladó al altar que se instaló en la calle 28 frente a la parroquia, que lució repleta por la presencia de los fieles, donde el padre Cristián Uicab Tzab la coronó y ofició la celebración eucarística, amenizada por los coros de Laudate Dominum (Hunucmá), Verbum Panis (Sisal), Cristo Pescador (Sisal) y A ti cantamos, María. (Hunucmá), junto con el Félix Tec y el diácono permanente, Jorge Coronado Herrera.
En su homilía, el sacerdote Uicab Tzab dijo que este día era doblemente especial, ya que se festejaba la Candelaria, momento en que la Virgen María presentó a su hijo Jesús, al que entregó para nuestra salvación por ser la esperanza de toda la humanidad.
Agregó que debemos consagrarnos a Dios, porque es nuestra fuerza.
“Hay que poner nuestra confianza y esperanza con aquel que nunca nos va a defraudar, y hoy que está aquí la Virgen Santísima de Tetiz nos encomendemos a ella para que aumente nuestra fe, esperanza y caridad”.
Agradecimiento
El padre Uicab Tzab agradeció a todos los asistentes, al igual que a los organizadores de la logística de la jornada tan especial para Hunucmá, a los colaboradores que dieron de su tiempo para apoyar en la kermés y a los bienhechores
Al término de la misa, se bendijo a las velas, a los niños y a todos los presentes con agua bendita.
“La Pobre de Dios” regresó a la parroquia, que estaba repleta de muchos visitantes de otros municipios para venerarla y escuchar la misa de 2 de la tarde.— MARÍA INÉS CASTILLA QUINTAL


