IZAMAL.— Para la joven japonesa Chihaya Takenami, quien estudia en la Universidad del Atlántico en Estados Unidos y se encuentra en el estado de Yucatán como parte del Programa de Inmersión Cultural de Yucatán (PICY), esta experiencia ha sido fundamental en su formación en agroecología.
La noche del pasado viernes a la joven nipona se le observó en el Pueblo Mágico de Izamal, donde compartió sus vivencias.
La universitaria proveniente de Japón, destacó: “Los voy a extrañar mucho cuando me vaya de Yucatán. Me gustaría, cuando regrese, vivir en este estado y quedarme con esta familia. Cocinar, hacer cosas que ellos realizan…
“Aprendí a tortear, lavé nixtamal y lo fuimos a moler, comí tamales colados y de todo un poco en su gastronomía. Conocí sus métodos de siembra y de milpa.
“Voy a contar muchas cosas cuando regrese a la universidad. Hay cosas bonitas, pero también muchas que me ganaron las emociones: experiencias que marcaron mi vida en estos tres meses.
“La cultura maya es fascinante”
“Aunque conozco poco de la cultura maya, intento entenderla y es fascinante. Este lugar me regaló cuatro familias, su comida y su cultura me encantan. Regresaré algún día, quizá para vivir aquí.
“Son muy únicos en muchas cosas. Hay tradiciones, pero también aprendizajes que aplicaré en mi proyecto universitario.
“Yucatán me dejará un gran recuerdo: aprendí más la lengua maya, hablo un poco de español, domino el inglés y mi japonés materno”, aseveró.
Chihaya estuvo en Peto, San Felipe, Yaxunah y Mérida, y antes de partir a Estados Unidos, en una charla en el parque Crescencio Carrillo y Ancona de Izamal, resaltó lo valioso de convivir con familias yucatecas.
Antes de su paso por Izamal, la joven originaria del país del Sol Naciente estuvo en Peto y fue huésped del investigador Bernardo Caamal Itzá, quien también estuvo en la celebración de anteanoche y fue uno de los promotores que recibieron reconocimientos por sus aportaciones a la lengua Maya.
