PROGRESO.— Pescadores del refugio pesquero conocido como La Caleta se reunieron ayer por la mañana para manifestar su preocupación ante lo que consideran un endurecimiento en los operativos de supervisión de la Secretaría de Marina (Semar), situación que —afirmaron— afecta directamente su actividad diaria.

Durante el encuentro, los hombres de mar señalaron que recientemente una embarcación fue retenida debido a que su permiso estaba vencido.

El propietario explicó que el trámite de renovación inició en noviembre pasado, aunque el documento expiró en diciembre, y aseguró que los procesos administrativos pueden prolongarse por varios meses e incluso más de un año.

De acuerdo con los ribereños, en ocasiones anteriores, cuando los permisos estaban en proceso de actualización las autoridades federales, como la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), habían mostrado mayor flexibilidad, permitiendo continuar con las labores mientras se expedía el documento.

En esta ocasión, dijeron, no hubo margen de tolerancia y la lancha fue asegurada, lo que implicó pérdidas económicas para el pescador ante la imposibilidad de salir a trabajar.

También señalaron que existen trabajadores del mar que no cuentan con permisos debido a que, según indicaron, desde hace años no se expiden nuevos. Recalcaron que están dispuestos a someterse a inspecciones al momento de ingresar al puerto, así como a otras medidas de control, con tal de no ver detenida su fuente de ingresos.

En la reunión acordaron solicitar un diálogo formal con representantes de la Semar mañana miércoles, con la intención de alcanzar acuerdos que permitan regularizarse y continuar con la pesca sin contratiempos.

En caso de no obtener una respuesta favorable, plantearon acudir ante las autoridades municipales para exponer su problema y solicitar respaldo.

Los inconformes advirtieron que las restricciones excesivas podrían propiciar prácticas irregulares en la pesca, al considerar que la falta de opciones deja a algunos trabajadores en vulnerabilidad.

Finalmente, aseguraron que en otros puntos del litoral yucateco no se presentan las mismas dificultades, y estimaron que alrededor de cinco mil personas, entre pescadores y sus familias, dependen de la actividad que se desarrolla en La Caleta.— Abraham Ismael Raz Herrera

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