TIZIMÍN.— Poco a poco se va perdiendo en la ciudad un oficio que durante décadas ha ido de la mano con el trabajo de campo: la fabricación artesanal de machetes, coas, hachas, cuchillos, sembradores de maíz, picoletas y otras herramientas utilizadas por campesinos y jornaleros.
En Tizimín, quienes todavía buscan un machete hecho por manos de artesanos ya no tienen muchas opciones: los fabricantes locales desaparecieron y los pocos establecimientos que aún ofrecen estas piezas tienen que traerlas de otras poblaciones.
Los hermanos Marcos Antonio Cauich Tec y Gustavo Cauich, quienes se dedican a la venta de herramientas para el campo, comentan que sus antiguos proveedores de Tizimín ya desaparecieron.
“Los que hacían estas herramientas aquí ya fallecieron”, dicen los hermanos Cauich.
Actualmente son artesanos de Valladolid, explican los hermanos, quienes les surten los productos para después revenderlos en Tizimín.
Elaboradas principalmente de acero y, en algunos casos, aprovechando materiales como llantas, estas herramientas todavía tienen demanda entre campesinos y trabajadores del campo.
Los machetes artesanales se ofrecen entre $160 y $260, dependiendo del tamaño y la elaboración, mientras que las coas tienen precios de entre $120 y $140.
También cuentan con cuchillos para carnicero, cuyo precio ronda los $270.
Pero detrás de cada una de estas piezas hay un oficio que prácticamente dejó de existir en la ciudad.
El herrero Eugenio Javier Canché explica que actualmente ya nadie se dedica en Tizimín a fabricar los machetes y las coas de una manera artesanal, debido principalmente a la competencia de las ferreterías.
La llegada de estos establecimientos puso en desventaja a los artesanos municipales, pues en las ferreterías se consiguen herramientas a menor precio y de manera inmediata.
“Aunque muchas no tengan la misma calidad o duración que una pieza elaborada artesanalmente, cumplen con la necesidad inmediata del campesino o jornalero”, dice el herrero.
“Es más trabajoso y lleva tiempo y dinero”, agrega Canché.
De hecho, explica, para fabricar un machete se necesita carbón, además de acero y otros materiales que, con el paso de los años, también han aumentado de precio.
Para los vendedores todavía existe demanda, sobre todo entre quienes conocen la diferencia entre una herramienta artesanal y una fabricada en serie, aunque reconocen que cada vez son menos los artesanos que conservan los conocimientos y las técnicas para elaborar estas herramientas.





