TIZIMÍN.— Los ataques de perros en situación de calle se han vuelto cada vez más frecuentes.
No solo aves y animales de traspatio han terminado como víctimas, sino también personas que han sufrido mordeduras de estos animales que deambulan por calles y colonias de la ciudad.
Apenas hace unos días, dos canes mataron a 10 cerditos que se encontraban en un corral ubicado en la periferia de la ciudad, sin que hasta ahora aparezcan los propietarios de los agresores.
Los ataques a animales de patio no son nuevos en Tizimín y sus comisarías; con frecuencia se reportan casos de perros que persiguen y matan pavos, gallinas, borregos e incluso cerdos, lo que ocasiona pérdidas para las familias que crían estos animales como parte de su sustento.
Amenaza en las calles
A estos casos se suman las mordeduras a personas, principalmente por perros callejeros y que, al no tener dueño, deambulan en busca de alimento y agua.
El subdirector de la Policía Municipal, Marcial Perera Navarro, confirmó que en Tizimín se han incrementado los reportes relacionados con perros ferales.
Actualmente, precisó, se atienden dos o tres casos de ataques de perros por semana.
El problema no se limita a la cabecera municipal, agregó el mando. Se reciben reportes similares en las comisarías, donde los canes que andan sueltos han matado animales de traspatio.
De acuerdo con el jefe policíaco, las condiciones que enfrentan estos animales en la calle pueden contribuir a que tengan un comportamiento más agresivo.
El intenso calor que se registra en la región, aunado a la falta de agua y comida, genera estrés en los perros que viven en situación de calle, expuso el funcionario.
En su constante búsqueda de alimento y agua, los animales pueden alterar su conducta y reaccionar de manera más violenta.
Hambre y abandono
Hay ocasiones, incluso, en que los perros atacan a otros animales sin llegar a comérselos, pues únicamente los persiguen, muerden y matan, refirió.
Por su parte, el médico veterinario Jaisamarai Cuxim Canul señaló que lamentablemente son cada vez más los canes que viven en condición de calle y que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en animales ferales.
Un perro que permanece en la vía pública está expuesto a condiciones distintas a las de una mascota con hogar, principalmente por la falta de alimento, agua y cuidados, detalló el especialista.
Tenencia responsable
“El hambre y la sed forman parte de los factores que pueden llevar a estos animales a buscar presas para sobrevivir, aunque en algunos casos el ataque no necesariamente termina en el consumo de la víctima”, puntualizó.
La solución está en la responsabilidad de los propietarios de mascotas, pues evitar que los perros sean abandonados o permanezcan de manera permanente en las calles ayudaría a reducir la cantidad de animales en desamparo, concluyó.— WENDY UCÁN CHAN
Perros callejeros | Problema de salud
Perros de la calle representan un severo riesgo sanitario en Yucatán.
Riesgo de zoonosis
La elevada población de perros en situación de calle facilita la transmisión de enfermedades zoonóticas a los humanos, principalmente la rickettsiosis (transmitida por garrapatas), leptospirosis, parásitos intestinales y la rabia.
Contaminación
Se estima que un perro de tamaño mediano defeca en promedio entre 150 y 300 gramos al día. Al secarse al sol, los excrementos se pulverizan y son dispersados por el aire, contaminando alimentos, depósitos de agua y provocando infecciones gastrointestinales y respiratorias en la población.
Aumento de agresiones
Los reportes de mordeduras en la entidad suelen registrar cientos de casos al año atendidos en unidades del sector salud, requiriendo esquemas de profilaxis antirrábica y tratamiento de heridas para evitar infecciones severas.

En relacion a los perros callejeros, hay comercios en el centro de la ciudad en los que, a la puerta de los mismos, ponen vasijas con agua y algunos alimentos para los canes, lo que da un mal especto ya que algunos visiblemente padecen alguna enfermedad de la piel (sarna); representan un peligro para los transeuntes y propicia la proliferación en lugares públicos. Si tanto los quieren, que los lleven a sus casas para atenderlos debidamente y no parecer como samaritanos