(Artículo publicado el 8 de noviembre de 2003)
Por Eugenio RIVAS ALONSO
Además de poeta, Gaspar Núñez de Arce fue un versificador excelente: maestro de la métrica y la rima. Esta justa fama exige una corrección inmediata al error incurrido en nuestro artículo de ayer cuando, al hablar de los pecados cometidos en el caso Medina Abraham, transcribimos con una palabra equivocada la décima que el bardo español dedica a la conciencia.
El texto auténtico dice: Conciencia nunca dormida, muda y pertinaz testigo que no deja sin castigo ningún crimen en la vida. La ley calla, el mundo olvida, mas ¿quién sacude tu yugo? Al Sumo Hacedor le plugo que a solas con el pecado fueses tú, para el culpado, delator, juez y verdugo.
En vez de “verdugo”, nuestro artículo de ayer repite “testigo”, que no rima con “plugo”.- ERA.- Mérida, Yucatán, noviembre de 2003.
