(Primera Columna publicada el 25 de febrero de 2007)
El miércoles de ceniza comenzó en la Plaza Grande la serie de charlas cuaresmales que César Pompeyo y el reportero han organizado para reflexionar sobre los relevos y los rincones morales de la campaña electoral por la gubernatura y las alcaldías.
El programa propone el análisis de un acontecimiento: su enfoque a la luz de los credos políticos en boga, los contactos con el pasado, la influencia que puede ejercer sobre el destino de una candidatura y, por último, las conclusiones que contribuyen a plantear una propuesta positiva.
Las charlas cuaresmales suelen ajustarse a las instrucciones que San Ignacio de Loyola imparte en sus “Ejercicios espirituales”, pero Pompeyo propone, al empezar la jornada de ayer, que la plástica se base en un álbum azul y dos carpetas rojas que asienta con cuidado sobre la banca de costumbre para que el reportero examine los recortes pegados en cada página. El álbum tiene este título: “Evangelio según San Patricio”.
—No conocía ese Evangelio —indica el reportero—. ¿Es uno de los Apócrifos, como el de Judas que la National Geographic exhumó el año pasado entre el escándalo y la conmoción de la cristiandad?
—Tiene desde luego una relación definitiva con los Judas, los escándalos y las conmociones. Por eso lo traje —responde don César—. Pero no es uno de los Apócrifos: está autorizado por el Santo Oficio. Es un compendio de las enseñanzas, los proverbios, las normas y las advertencias de nuestro sumo sacerdote del siglo XXI. En la página 41 están los versículos que iluminarán el estudio que iniciamos hoy. Es la doctrina de la transparencia, expuesta por el Pontífice en su sermón del 20 de abril de 2005, que recomienda a los pecadores el autoanálisis y el examen de conciencia.
El reportero lee, admirado, los párrafos medulares de la homilía, y luego pregunta, con natural curiosidad, qué contienen las carpetas y por qué son de ese color tan distante del azul canónico.
—Es como en los huracanes, periodista. Carpeta blanca para los avisos de precaución. Amarilla si el peligro crece. Roja si se teme un desastre. En una carpeta verás nuestra Primera Lectura de hoy. Es la primera carta del apóstol Fernando a los feligreses. La Segunda está en la otra carpeta. Es la primera carta que el apóstol Hugo y sus 19 misioneros dirigen al rebaño.
—No he oído hablar sobre esos apóstoles don César. ¿En qué época vivieron? ¿Cuándo escribieron esas cartas? ¿Qué dicen?
—Me extrañan tus preguntas, pues tu periódico las publicó. Una, el martes 21 de enero; la otra, el domingo 28. Sus autores ya están en los altares, por ahora. Mientras no los revoquen son los santos y beatos de este siglo. Si no les rezas no vas a llegar a ninguna parte y corres el riesgo de que no te vaya bien.
— ¿Quiénes son santos y quiénes son beatos, don César? Si yo quiero ser misionero ¿cuánto debo ovar?
—Deja de preguntar, reportero, y ve la epístola de San Fernando. Lee en voz alta la parte final del versículo cuarto, subrayada con rojo.
—“Versiones periodísticas, nunca desmentidas —obedece el reportero—, vincularon a personas muy cercanas a Ana Rosa Payán Cervera —en particular a Miguel Gutiérrez Machado y la diputada local Silvia López Escoffié— con la traición que desembocó en el voto contra su bancada del tristemente célebre ex panista, el también diputado local Antonio Hadad. La traición de Antonio Hadad impidió la renovación de magistraturas en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Yucatán
—El texto de Hugo, que es doctor de la ley, dice lo mismo —informa don César— pero precisa que la renovación de los magistrados era una “demanda de la Plataforma Política de Acción Nacional”
. Judas de este siglo, de las herejías, los cismas y las excomuniones que conmocionan y escandalizan a la parroquia entera. Un análisis que haremos en nuestra próxima charla a la luz de la recomendación primordial que se atribuye al sumo sacerdote en su sermón de la montaña: “Bienaventurados los que se quedan y me siguen, porque a ellos les va a ir mejor”.
