(Primera Columna publicada el 16 de diciembre de 2007)
—César, están confundidos, desorientados. En el cuartel general de la antimafia están inquietos por lo que está pasando o creen que está pasando en Yucatán. Inquietos es poco: están alarmados.
Con estas palabras regresó Vittorio Emmanuele Zerbbera a las deliberaciones en la banca de costumbre sobre la guerra de Chablekal, desdoblada ya en guerra de guerrillas con la nueva andanada de la gente de Ivonne contra los inmobiliarios del Country Club.
Después de las reflexiones que la columna publicada el jueves 4 de diciembre, con el título de “Lluvia de gatos”, don Vittorio voló a Sicilia, a informar a la Universidad de Palermo sobre las presuntos conexiones que los balazos del Campestre, que el cerco del hampa al bastión católico publicado de María Inmaculada tienen con el fenómeno que denuncia el gobierno de Roma, el fenómeno ayer por este periódico: la mundialización del dinero sucio de la cosa nostra y el peso cada día mayor que tiene esa plata de la droga en la economía de la Unión Europea.
Bien provisto de datos, hasta hoy confidenciales, sobre el conocido ascenso de Mérida a centro motriz del tráfico de drogas hacia los Estados Unidos y Europa, don Vittorio estuvo luego en Las Vegas por expresa solicitud que la Universidad de Nevada envió a su colega de Palermo. Una solicitud de asesoría para una evaluación de la misma Mérida como nueva capital centroamericana del juego y el lavado de dinero.
El signore Zerbbera participó con voz y voto en el encuentro que tuvieron en Las Vegas los mariscales del combate al narcotráfico con motivo de la reunión organizada por el FBI y otras instituciones para crear en Las Vegas el museo de la mafia, según nota publicada también ayer por el “Diario”.
—¿Quién fue a Las Vegas, Vittorio, con el chisme de que la gente de Ivonne está metida con el agua al cuello en la nueva ofensiva contra los inmobiliarios del Country, aprovechando su conocida ausencia del estado? —preguntó el señor Pompeyo—. Hasta donde yo sé, la señora Ortega es una devota del Country Club, ¿no es verdad, reportero?
En respuesta, el periodista recordó la ya famosa canonización de los inmobiliarios decretada sin previo aviso por Ivonne en una visita a la Universidad Autónoma de Yucatán el viernes 16 de noviembre. La gobernadora fue inapelable al afirmar que no está dispuesta a permitir que en la guerrilla de Chablekal se toque ni con el pétalo de una rosa a los caballeros del Country. Quizás por eso han seguido la recomendación de callarse formulada por el rey del España. El reportero citó de memoria:
—No permitiré —advirtió Ivonne en aquel jueves divino—, no permitiráé que el conflicto de Chablekal ponga en peligro el proyecto inmobiliario más ambicioso de la historia reciente del Estado, que es el Country Club.
—¿Ya lo ves, Vittorio? —comentó Pompeyo—. Como señalaste antes de irte a Sicilia y Las Vegas, es cierto que hay gato encerrado en Chablekal, muchos gatos. Es cierto que esos gatos ya andan sueltos, muy sueltos, pero no creo que algunos de esos felinos destrampados se haya escapado de Palacio.
—Tal vez de Palacio no, César. Tal vez —replicó el académico italiano—. Pero ¿qué me dices de los ministeriosos, como ustedes le llaman al ministerio público? ¿Puedes asegurarme que no salieron de las jaulas de la procuraduría los tres gatos ejidales de Chablekal que fueron anteayer al Tribunal Agrario a acusar de ladrones a los inmobiliarios? Que fueron a exigir que le devuelvan al ejido todas las tierras que compraron el Country Club en la barata. ¿A ver qué dice Ivonne de este zarpazo?
—Yo creo, don César —terció el reportero—, que no le falta razón al dottore. La procuraduría no cree en canonizaciones, ni en santos ni menos en diosas. La procuraduría es atea. Doña Ivonne jura sobre el evangelio que no permitirá que toquequen al Country, pero el ministerio público no le presta la menor atención. Los ministeriales acusan a José Carlos Guzmán de peculado, ese delito que consiste, según ellos, en destinar a multas ilícitos las tierras de Chablekal. ¿Ilícitos? Son las tierras, don César, que han permitido a los señores del Country hacer el proyecto inmobiliario más ambicioso de la historia reciente del Estado. ¿Es esto un delito? En vez de meterlo en la cárcel, donde lo tiene, la procuraduría, si respetara la palabra de doña Ivonne, debería proponer al señor Guzmán para la medalla Yucatán, la medalla Eligio Ancona o la medalla Héctor Victoria. O para las tres juntas. Y ahora nos vienen con la denuncia en el Tribunal Agrario contra Patricio y toda la Cousey. Contra la directiva del país. Contra este empresario, ése, aquél y los otros. Mañana domingo lo explicamos todo en la sección Local.
—Pues será muy atea la procuraduría, caro amico —indicó el siciliano—, pero me da la impresión de que está lanzando una guerra santa, tipo Al Qaeda, contra el sector privado. Me parece un “contrato” a la camorra contra los inversionistas. Esa denuncia me huele a ministerio público. Según los informes que remití a Palermo, a los ejidatarios, solitos, no se les ocurre nada por el estilo. Aquí hay mano negra detrás. Hay garra ministeriosa.
—No hay ninguna prueba, Vittorio, que liga a la procuraduría con la nueva ofensiva contra Patricio, la Cousey y los inmobiliarios —precisó Pompeyo—. Son sólo propagadas conjeturas que la realidad no ha conseguido desmentir.
—César, César —amonestó Vittorio— recuerda que aquí, en tu tierra, a diferencia de Dinamarca, no se mueve una hoja del árbol sin la voluntad de Dios. El problema, según parece, es saber quién es Dios en Yucatán. Eso es lo que inquieta al cuartel general de la antimafia. Me dices que ya no hay veletas, pero eso parece tu gobierno desde Sicilia: una veleta. Ustedes no tienen rumbo fijo: van por donde sopla el viento. Eso desorientado al FBI. ¿De dónde viene el viento? ¿Es un “norte”? ¿Es brisa? ¿Sueste? Esta incertidumbre confunde a Scotland Yard. ¿La procuraduría no obedecería a su jefa? ¿Madame Ivonne es la minina zalamera que dice una cosa, pero hace otra, que ronrronea por aquí y araña por allá? ¿Hay gatos espías y gatos traidores, gatos emboscados y gatos golpistas dentro y alrededor de Palacio? ¿Hay perros y gatos que no se pueden ver dentro del equipo de su excelencia la gobernadora? Esto alarma a los mariscales que se reunieron en Las Vegas. Los alarma porque…
—Tengo que irme, don Vittorio, no he terminado la nota sobre la nueva guerrilla de la guerra —intervino el reportero—. Otro día nos informará usted por qué nos miran con alarma. Pero, eso sí, explíquenos por qué nos compara con Dinamarca y nos dice que nosotros somos distintos.
—Me remito a Shakespeare, amigo periodista. Una aldea. A la frase aquella de que no todo está podrido en Dinamarca. ¿Puedes decir lo mismo de Yucatán? Espero tu respuesta. La esperan en Palermo y en Las Vegas. La guardan Jack Nicklaus y Wall Street. El Banco Interamericano de Desarrollo y los capitalistas españoles. Están sopesando si vienen, si se quedan o se van.
