(Primera Columna publicada el 29 de diciembre de 2010)
En la sacristía de San Juan, donde se refugiaron de nuevo para guardarse del viento norte, ni César Pompeyo ni su contertulio habitual, Vittorio Zerbbera, pudieron precisar ayer cuándo la revista neoyorquina “Time” comenzó a elegir al hombre del año, pero algo saben sobre esta tradición tan imitada.
Saben, sin embargo, que la intención del fundador de la revista, Henry de Luce, al iniciar esa elección anual fue escoger al personaje que para bien o para mal del género humano había descollado más que nadie.
De acuerdo con esta filosofía, “Time” eligió entre sus hombres del año a benefactores como Juan Pablo II, pero también a malhechores como Adolfo Hitler, José Stalin y Mao Tse Tung, tres de los tiranos que mayor daño han causado a su país y el mundo en los últimos setenta años, con excepción del PRI, según observación del mafiólogo italiano, observación, esta última, que no fue compartida por el señor Pompeyo.
Instalados en el ejemplo de “Time”, don César y Vittorio repasaron los sucesos de 2010 en nuestro medio, estudiaron las candidaturas a personaje del año en Yucatán y llegaron con facilidad a una proposición unánime: la gobernadora.
La propuesta se apoyó en varias bases, cada una definitiva por sí misma. No habrá quien pueda negar que su retrato se imprimió en la primera página de los periódicos, que su imagen se proyectó por la televisión y su nombre se mencionó en la radio y las conversaciones del hombre de la calle más que los de cualquier otro yucateco. Quien no mencionó por lo menos equis veces al día a la jefa del Ejecutivo es porque está mudo.
Zerbbera y Pompeyo también se basaron en la aplicación de ciertas reglas para el buen gobierno que Thomas L. Friedman, columunista de “The New York Times”, ha mencionado y analizado en sesudo artículo:
1) El despilfarro es síntoma inequívoco de una política irresponsable.
2) Cuando uno se encuentra en un agujero, hay que dejar de cavar.
3) Sólo hay una manera de salir del hoyo: crecer.
4) La forma más eficaz para no crecer es pedir prestado: la deuda hace más ancho el agujero, más profundo.
—El despilfarro incontenible del gobierno —apuntó Pompeyo— fue el suceso político, económico y social sobresaliente de 2010.
—Aunque Yucatán —siguió Zerbbera— está en un agujero, cosa que nadie pone en duda, madame Ortega está a la cabeza de la cuadrilla oficial que se ha consagrado los 12 meses a escarbar con frenesí en el mero fondo.
—Donde la señora pone el ojo bota el peso —coincidieron ambos—. Gasta a mano rota mientras abre la otra para pedir fiado. Su administración es la campeona histórica del préstamo.
—Es inevitable —razonó el mafiólogo— que el símbolo del despilfarro, el hoyo, la deuda y el estancamiento en Yucatán sea madame la gobernatriz.
Por eso y por otras cosas más, como va la canción navideña de “Mocedades”, la elección no puede ser otra: sin competencia, ni cercana ni lejana, Ivonne Ortega Pacheco es el personaje del año en Yucatán. Nadie quedó a salvo de la trayectoria irresponsable de su administración, ni guardándose en la sacristía o debajo del altar de la iglesia de San Juan.— Mérida, Yucatán, 28 de diciembre de 2010.
