(Primera Columna publicada el 30 de abril de 2010)

—Me han pedido puntos de contacto y discordancias entre las elecciones de Yucatán y los comicios generales que se efectuarán en Gran Bretaña el 5 de mayo y los presidenciales en Filipinas, el día 10, y en Colombia, el 30. Es una comisión que me ha encargado desde Palermo el Movimiento Mundial contra la Mafia —informó Vittorio Zerbbera en la banca del parque de San Juan donde César Pompeyo y el reportero le ayudan a redactar los despachos que envía a Sicilia sobre la situación política yucateca y sus sospechadas conexiones con las mafias y los carteles de México.

—Por ejemplo —explica—, tenemos el escándalo que se ha armado en Londres porque el primer ministro laborista Gordon Brown, que busca la reelección, llamó “fanática” a Gillian Duffy. una mujer laborista que discutía con él asuntos del gobierno. Se le olvidó al candidato apagar el micrófono: se oyó todo lo que dijo.

—Se ha vuelto un dolor de cabeza. Ni la prensa, ni los noticiarios, ni siquiera la BBC (British Broadcasting Company), que es la televisora del gobierno, los dejan en paz. Los entrevistan a cada rato. La casa del primer ministro está sitiada por los reporteros. Las pantallas transmiten repetición tras repetición del diálogo entre el candidato y la mujer, sazonadas con análisis agudos.

—El jefe del gobierno ha tenido que pedirle perdón a la dama discrepante. En transmisión nacional de la BBC se manifestó muy “mortificado”. En un momento dramático le declaró al país: “Soy un pecador arrepentido”. Gillian no dio su brazo a torcer: “Ni así voy a votar por él”.

—Os pregunto don César, reportero, si es posible que en Yucatán suceda, con madame Ortega Pacheco, algo semejante a lo que ha sucedido en Londres con Sir Gordon.

—Imposible —fue la respuesta terminante de Pompeyo.

—Remoto —fue la contestación prudente del periodista.

—En primer lugar, caro Vittorio —regresó don César— aquí en Yucatán no hay un solo miembro del PRI que se atreva a discutir con Ivonne y menos a llevarle la contraria. En el Congreso, en los tribunales —como en el caso Lolbé—, entre los señorones y señoritos de las cúpulas privadas, entre los empresarios del transporte, se procura adivinarle el pensamiento y festejarle sus antojos. Los que no están de hinojos tienen los brazos torcidos.

—Si la BBC hiciera en Mérida lo que hace en Londres la sacarían del aire ipso facto, al estilo de Chávez en Caracas. Aquí la televisión oficial está concebida para elogiar a Ivonne. En la otra no la disgustan. La Televisa y la Azteca le están agradecidas más allá de toda gratitud. La señora Ortega les paga todo y ellos transmiten lo que a Ivonne se le ocurre.

—Yo no me atrevería a decir lo mismo —intervino el reportero—: yo no he visto ningún cheque de don Armando Baqueiro a favor de los señores Azcárraga o Salinas. Papelito habla.

—En Yucatán no se usa el papelito, Vittorio: eso lo sabe todo el mundo. Crees lo que te dicen y no pones en duda lo que no sabes. Así están las cosas. Así estarán en Mérida si Ivonne gana la alcaldía.

—Se exagera, don Vittorio —retornó el reportero—, cuando se afirma que la prensa está vendida .Yo no recibo ni un centavo. Es cierto que la mayoría sólo publica las actividades del PRI, pero eso no es nuevo. Si dicen que aquí la sumisionitis substituye a la libertad de prensa como medio de vida por algo será, pero yo me lavo las manos.

—No ha nacido, y por lo visto no va a nacer nunca —volvió Pompeyo—, el priísta que le diga a la gobernadora que no va a votar por el PRI. En Mérida, Gillian Duffy no duraría 24 horas, a menos que se pusiera la camisa roja desde el aeropuerto. Antes de pasar Migración.

—No dudo que Ivonne Ortega pueda ser fanática, como la señora Duffy, o pecadora como el señor Brown. Cuando el río suena, agua lleva. En estos días, por cierto, está saliendo agua por todas partes. La lista de presuntos pecados que se le atribuyen a la gobernadora parece un catálogo para hojear antes de las elecciones. Pero no hay precedente de que a madame Ortega, como le dice usted, se le pueda ocurrir pedir perdón, como lo hacen en Inglaterra. No está en su programa de gobierno. ¿Ivonne arrepentida? Si se arrepiente de algo, Vittorio, se cae todo lo que sostiene al gobierno. Todo lo que mantiene al PRI. Pierde Mérida.

—Es una opinión muy personal del señor Pompeyo —advirtió el reportero—. Yo me vuelvo a lavar las manos.— Mérida, Yucatán, 27 de abril de 2010.

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