(Primera Columna publicada el 10 de abril de 2010)

Desde su observatorio electoral, instalado en el parque de San Juan, César Pompeyo preguntó a Vittorio Zerbbera (con zeta y doble be) por qué el interés del Movimiento Mundial contra la Mafia en Yucatán se concreta al papel que juega el gobierno del estado en la presente campaña electoral.

DonVittorio, doctor en mafiología, se ha radicado en Mérida con el objeto de desempeñar sobre el terreno de los hechos la comisión de rendirle al MMM un informe cotidiano sobre las actividades del Ejecutivo yucateco y su “apéndice” político, el PRI, en relación con los comicios de mayo.

Ponemos entre comillas “apéndice” porque, nos guste o nos disguste a los peninsulares, es la palabra destinada para identificar al Partido Revolucionario Institucional en los códigos del Movimiento, que tiene su sede en la capital siciliana de Palermo.

—La respuesta a su pregunta es sencilla, amico Pompeyo. En todo el mundo las elecciones y sus campañas precedentes son un tribunal. Un tribunal donde el indiciado es el gobierno, sobre todo su jefe, en el caso de ustedes jefa, y los testigos de cargo los candidatos de la oposición y los periodistas que no están en la nómina de comunicación social. El juez es el ciudadano. Su voto es el fallo.

—En Inglaterra —prosiguió el profesional italiano, consultando su libreta—, donde el seis de mayo habrá elecciones de los 604 diputados de la Cámara de los Comunes, la artillería pesada de los conservadores, con su líder David Cameron a la cabeza, dispara todos los días andanadas de grueso calibre contra el gobierno del laborista Gordon Brown. Un banquete para el Times, el Daily Telegraph y los demás rotativos londinenses.

—En Sicilia opinamos que es un revés personal del presidente Evo Morales la derrota de su partido en la capital, La Paz, y las gubernaturas de las cuatro provincias más populosas. Al presidente francés Nicolás Sarkozy le fue como en feria en los comicios de marzo: su partido perdió 21 de las 22 regiones, a pesar de que puso su presencia y su prestigio en la línea de fuego.

—Vea usted lo que está pasando en Filipinas, donde habrá elecciones el 10 de mayo. La presidenta Gloria Macapaga Arroyo parece una piñata: todos le pegan. Le pega hasta el candidato oficial Benigno Aquino en defensa propia: ya no aguanta el peso de la corrupción oficial. Benigno, por cierto, es el hijo de la ex presidenta Corazón Aquino. Lo digo porque, según nuestros archivos, el corazón es el símbolo del grito de guerra de vuestra gobernadora. Los filipinos se santiguan cuando les muestran un corazón.

—Aquí no podemos santiguarnos en tiempo de elecciones —interrumpió don César—. Nos exponemos a que nos acusen de antigobiernistas tendenciosos, de instrumentos del Clero reaccionario, y nos metan espías hasta el fondo de la casa para averiguar si en el baño cantamos “Oh María, madre mía”. ¿Eso mismo hace la mafia en Sicilia? ¿Qué dice el obispo de Palermo?

—Tanto o más importante que lo que diga el archivescobo —replicó el vocero de la antimafia— es lo que haga esa agrupación que tenéis vosotros con ese curioso nombre de Ipepac, si leí bien el diario de hoy. ¿Qué hace el Ipepac en el caso de esta presunta persecución religiosa? ¿Va a permitir que Palacio ponga al Catecismo en la lista negra de los ocho pecados capitales?

—En tiempos de elecciones —indicó Pompeyo— el Instituto de Participación Ciudadana y Procedimientos Electorales es como el agua…

El signore Zerbbera hizo en su libreta la siguiente anotación: “Incoloro, inodoro e insípido”. Acto seguido continuó sus referencias a las palizas que les administran a los gobiernos en los mítines, los discursos, los editoriales y las informaciones de las campañas electorales.

—En una elección —puntualizó el siciliano— se enfrentan por lo general dos sistemas políticos diferentes. En Palermo entendemos que en las elecciones de mayo los votantes dirán qué les gusta más. Si votan por el PRI quiere decir que prefieren la forma en que Ivonne Ortega Pacheco gobierna el estado. Si votan por la oposición eso significa que les cae mal lo que hace la señora y prefieren un modo muy distinto de hacer las cosas, como, por ejemplo, la actuación del alcalde de Mérida.

—Usted, Vittorio, ha dicho que en el juicio que son las elecciones la titular del Ejecutivo, señora Ortega, es la indiciada. ¿Como la mamá de Paulette? Indiciada es que la consideran sospechosa. ¿Qué fallo recomendaría usted?

—Dar a Dios lo que es de Dios y a César lo que es de César.

—Don Vittorio, si le damos a Dios lo que es de Dios y a César lo que es de César, ¿qué le va a quedar a Ivonne?— Mérida, Yucatán, 9 de abril de 2010.

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