(Primera Columna publicada el 28 de noviembre de 2012)
Vittorio Zerbbera es enemigo de las deudas: no lo dejarían dormir. Compra al contado. Usa dos tarjetas de crédito, pero cada mes deja en cero su cuenta. No paga intereses. No le debe a nadie. “Siempre gaste menos de lo que tiene y nunca tanto o más de lo que viene” es la máxima que rige su vida.
Es natural, por ende, que en su debate de ayer con César Pompeyo, en el parque de San Juan, se haya pronunciado a favor de los concejales del PRI que se oponen al crédito de 200 millones propuesto por la mayoría panista del ayuntamiento meridano.
Pompeyo adoptó una actitud neutral en espera de la decisión definitiva: el debate sobre el particular fue pospuesto en vista del desacuerdo. Il cavaliere Renán solicita 200. Los concejales priístas se han empeñado en nomás 100.
—Cualquier tiempo pasado fue peor —adujo don César, invirtiendo la copla famosa de Jorge Manrique (mejor en vez de peor)—. Recuerda, Vittorio, que el congreso, por imposición de la mayoría príista, le aprobó sobre las rodillas a Angélica Araujo un crédito de 100 millones con la oposición del PAN, lógica pero inútil.
—Digo lógica porque la señora Araujo no dijo para qué quería los 100, ni cómo ni cuándo lo iba a devolver, ni los intereses que causarían, ni cómo afectaría los ingresos de la comuna. Un préstamo “nini”.
—Y dije “sobre las rodillas” —continuó— porque los siervos de Ivonne…
—Especifique, César, son muchos: ¿a quiénes se refiere usted?
—A los diputados del PRI en el congreso. Se arrodillaron ante la señora Araujo y le dieron el sí con un “fast track” punto menos que increíble. Digo increíble porque no le preguntaron a la alcaldesa de infeliz memoria, sierva también, para qué quería los 100 millones. Para acabar pronto, no le preguntaron nada. Le extendieron un cheque en blanco. Como era de esperarse, la señora nunca rindió cuentas del préstamo.
—En cambio, Barrera Concha muestra respeto a la legislatura y al ciudadano: precisa para qué le servirán los 200 millones, cómo lo pagará y en qué forma afectarán los ingresos municipales. Mientras que Angélica se saltó todas las trancas financieras con la mano en la cintura, il cavaliere se apega a la ortodoxia y cumple puntual los requisitos de estilo.
—Yo, que no estoy ni a favor ni en contra, me concreto, Vittorio, a cinco observaciones. La primera es que, según el primer edil y su tesorera Claudia Canto Mézquita, los 200 ayudarían a curar las heridas que abrió la deuda de 480 millones que dejó la administración dispendiosa de Angélica y subsanar su notorio descuido de la ciudad, a la que dedicó apenas el 29 por ciento de lo previsto en obra pública. En vez del senado, la señora Araujo debería estar en el banquillo de los acusados, en un juicio sobre malversación escandalosa de fondos públicos.
—La segunda es sobre la aplicación de la ley de las dos pesas y dos medidas. El PRI obsequia a sus gobernantes con un trato privilegiado, pero castiga a la oposición con rigor cada vez que puede, que en estos casos es siempre.
—La tercera es una interpretación diversa. Se trata de una conversión de los concejales del PRI. Dolidos del historial censurable de su partido, unidos por firme propósito de enmienda, se estrenan como leal oposición y, en busca de proteger los caudales del pueblo, no sus intereses políticos, se oponen a los 200 porque así se los dicta su conciencia, no la consigna de atacar todo lo que venga del PAN.
—Cuarta: conviene recalcar el sano precedente que sientan el señor Barrera Concha y su tesorera con las detalladas razones que esgrimen al solicitar un crédito. Que cunda el buen ejemplo.
—Quinta: vamos a ver si la conversión es general en el seno del PRI o sólo en la comuna meridana. Vamos a ver si, en una redención de ex siervos de la ex gobernadora, los actuales diputados del PRI en el congreso, dominado por ellos, dan a monsieur Rolando el mismo trato que sus ediles dan a il cavaliere Renán.— Mérida, Yucatán, 28 de noviembre de 2012.
