El entrenador en jefe de las Águilas, Doug Pederson, mencionó ayer que espera regresar a un Súper Tazón con el mariscal de campo titular Carson Wentz.
Filadelfia ganó su primer trofeo Vince Lombardi al imponerse 41-33 a los Patriotas de Nueva Inglaterra, en el Super Bowl LII efectuado en el US Bank Stadium de la ciudad de Mineápolis, Minnesota.
Pero lo hizo con el quarterback suplente Nick Foles en los controles.
Wentz no pudo ver acción en los últimos partidos de la campaña regular y la postemporada, tras sufrir un desgarre del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en la semana 14.
Pederson dejó entrever lo que sigue para la ofensiva de Filadelfia: “Tuve la oportunidad de hablar con Carson en el campo, en el podio anoche después del partido. Le dije que tomara esto, que disfrutara el momento”.
“Es un gran mariscal de campo. Le dije que fue una parte muy importante del campeonato y que con suerte volveremos a un Super Bowl con él liderando el camino”, agregó el head coach.
La NFL apuntó en un reportaje que Filadelfia es favorito para regresar al Super Bowl la próxima temporada con Wentz de quarterback titular, después de que las Águilas tuvieron el mejor récord de la Conferencia Nacional en 2017.
“Vamos a disfrutar y subirnos al avión para volver a Filadelfia, y a celebrar con nuestros fanáticos. Estoy contento por Nick, feliz por el equipo. No se trata de un hombre, se trata del equipo”, finalizó Pederson.
Wentz amasó 3,296 yardas por pase, 33 touchdowns y siete intercepciones en los 13 partidos que jugó esta temporada. Hasta antes de la lesión, era el principal favorito para ganar el premio al Jugador Más Valioso que se quedó Tom Brady.
Un héroe inesperado
Es el título que esperaba Filadelfia, una ciudad de 1.5 millones de apasionados habitantes, la cual nada más no encontraba la gloria.
El protagonista de la noche representó cabalmente a las Águilas, que se aferraron al papel de no favoritos durante todos los playoffs, contra Atlanta, Minnesota y el monstruo llamado Nueva Inglaterra, respectivamente.
Foles fue nombrado el “MVP” del Super Bowl LII. Sus 373 yardas, tres touchdowns y una recepción en las diagonales tumbaron al equipo de Brady, quien se quedó con las ganas del sexto anillo de campeón.
Hace menos de un año, Foles pensó en el retiro. Salió por la puerta de atrás de dos equipos, Carneros y Jefes, y no vio alguna oportunidad para continuar su carrera profesional en la NFL.
Fue el 13 de marzo cuando Foles llegó a un humilde acuerdo con los Águilas.
Asumió el puesto de suplente, en el mismo equipo que lo seleccionó en el draft de 2013 y que lo transfirió a San Luis (ahora Los Ángeles) a cambio del también pasador Sam Bradford.
Nick regresó a su primera casa en la liga y la hizo campeona, pese a que su rol —en el libreto original— no era protagónico. “Pertenecer al primer campeonato de ‘Filly’ es increíble”, dijo Foles entre lágrimas. “Me siento orgulloso de ser una pieza en este rompecabezas”.
Foles jugó tan suelto durante el Super Bowl LII que se dio el lujo de anotar con una recepción que ni el coach Bill Belichick y sus décadas de experiencia pudieron descifrar.
¿Qué sigue para Nick?
El futuro de Foles es incierto. Si se queda en Filadelfia, regresaría a la posición de pasador suplente, con un contrato que no está a la altura de un Jugador Más Valioso del Súper Tazón.
Cardenales, Jets, Jaguares, Bills y Cafés son solo algunos de los equipos que podrían negociar un canje por él.— Notimex, El Universal
