En casa, el toletero de los Nacionales gana el Derby de Cuadrangulares 2018
La esférica superó la barda de jardín central y los aficionados estallaron en un solo alarido. Bryce Harper arrojó su bate, levantó ambos índices hacia el cielo y soltó un grito de éxtasis mientras llovían serpentinas sobre la multitud de 43,698 aficionados en el Nationals Park.
Pudo haberse tratado de un juego de playoffs. Pero que fuera solo el Derby de Jonrones no le importó a Harper ni a los aficionados de los Nacionales de Washington, que quedaron emocionados con ver al héroe local sacudir el último cuadrangular de la noche de ayer.
En medio de todo —en especial de una temporada complicada—, Harper tomó el micrófono y dijo: “Este público: ¡Wow! ¡Nacionales de Washington, baby!”
de poder y bateo oportuno, Harper vino de atrás en la ronda final ante los lanzamientos de su padre para vencer 19-18 a Kyle Schwarber, de los Cachorros.
Harper bateó el bambinazo de la victoria en tiempo extra, la recompensa por pegar dos cuadrangulares de al menos 440 pies durante los cuatro minutos de tiempo regular. Luego de que conectó el tablazo ganador, el toletero de los Nacionales entró de inmediato en modo festivo.
“Tenemos a algunos de los mejores aficionados del béisbol, y poder hacer esto en compañía de mi familia, es un momento increíble, no solo para mí, sino para la organización y los fanáticos de los Nacionales”, declaró.
Su compañero en Washington, Max Scherzer, el abridor por la Liga Nacional para el juego de hoy, también apreció el momento.
“Es increíble. Estamos en casa”, dijo Scherzer. “El público lo respalda. Entró en ritmo, no se complicó y siguió pegando cuadrangular tras cuadrangular”.
Más emotivo, imposible
Vistiendo una banda en la cabeza que asemejaba a la bandera del Distrito de Columbia y una manga en el brazo derecho con las franjas y las estrellas de la bandera estadounidense, Harper estaba abajo 18-9 con 1:20 de tiempo restante antes de remontar. Sonó jonrones en nueve de sus últimos 10 turnos del tiempo regular.
Harper hizo arreglos para tener a su padre, Ron, lanzándole en el concurso anual que es parte de las festividades del Juego de las Estrellas, lo que hizo que el momento fuera incluso más memorable: “Solo soy tan bueno como el que me lanza la pelota”.— AP
