Un sentimiento reparador gracias al título mundial
El Mundial, Mundial y más Mundial. Es de lo único de lo que se hablaba ayer en Francia. “Felicidad eterna”, escribió el diario deportivo “L’Equipe” en su portada, resumiendo el estado de ánimo de muchos que no pueden ni imaginar que esta euforia vaya a acabar.
El presidente Emmanuel Macron se mostró exultante tanto en la cancha como en el vestuario con los jugadores, y espera que la victoria deportiva le reporte un impulso también a él.
Además, la victoria en el Mundial permite a los jóvenes franceses, como los que viven en los suburbios pobres donde se criaron muchos de los campeones, “atreverse a creer en su sueños”, dijo la ministra de Deportes, Laura Flessel.
La emoción mundialista seguía viva ayer y no parecía que fuese a parar.
“Ambos equipos merecieron ganar. Francia ganó, y eso es bueno para el país, nos hará bien durante algunos meses”, dijo Vincent Simon. Otro parisino, Florian Scaven, solo pudo ver solo partes de la final en el ala de maternidad del hospital donde su esposa dio a luz. “Vibramos con las bocinas de la calle. Estamos contentos. Larga vida a Francia”.
Este es el segundo Mundial para Francia, y la victoria llegó en el momento de necesidad para la población.
“Representa cosas enormes”, apuntó Goffrey Hamsik. “En los últimos tres años tuvimos muchos problemas”, dijo recordando los letales ataques extremistas. “Esto es bueno para la moral. Aquí, estamos todos unidos. Nos mezclamos. No hay religión, no hay nada, y eso se siente bien”. — AP
