Moisés Cituk (*)
“El fútbol americano es como la vida; requiere perseverancia, abnegación, trabajo duro, sacrificio, dedicación y respeto por la autoridad”: Vince Lombardi.
Más de 214 días han transcurrido desde que las Águilas de Filadelfia les ganaron una batalla de poder a poder a los Patriotas de Nueva Inglaterra en el Super Bowl LII, concluyendo con broche de oro una historia de cenicienta protagonizada por un mariscal de campo suplente (Nick Foles) y un entrenador en jefe de segundo año (Doug Pederson), entre otros héroes inesperados.
Estimados lectores, la NFL está de regreso y, como dicta la tradición, el campeón le dará la bienvenida a la campaña regular esta noche, cuando reciba a los poderosos Halcones de Atlanta en lo que bien podría ser una final adelantada de la Conferencia Nacional.
La temporada muerta, más viva que nunca, nos dejó muchos temas de qué hablar. Entre ellos, los contratos históricos de Aaron Rodgers (Empacadores), Odell Beckham Jr. (Gigantes) y Khalil Mack, quien además fue cambiado de los Raiders a los Osos… y todavía no lo puedo creer. Gracias, Jon Gruden.
En fin. Lombardi tenía razón. El deporte es como la vida misma, así que durante las próximas 22 semanas experimentaremos todo tipo de emociones. Hoy hay ilusión, sin duda. ¿El próximo jueves? Ya veremos cómo les va a nuestros respectivos equipos en su partido inaugural. La meta en común se llama Super Bowl LIII. En sus marcas, listos… ¡fuera!
