Diego Armando Maradona causó tumultos en el aeropuerto y en el hotel donde estará hospedado en Culiacán, a su llegada a la ciudad para una nueva misión, que a muchos parece sacada de un cuento de fantasía: dirigir a los Dorados de Sinaloa de la Liga de Ascenso.


El exastro argentino, ahora en una faceta de director técnico, arribó este sábado a suelo mexicano luego de un largo viaje. “Contento de llegar, fue un viaje muy largo, pero con muchas ganas de llegar, de ver a los muchachos, de interiorizarme de todo lo que falta, hablar con el presidente, de todo”.

Diego dijo que “sabemos que los muchachos están libres, pero el lunes ya los tomamos y tenemos que preparar el partido del sábado urgentemente. Aquí no podemos perder tiempo”.

“Estoy ilusionado porque sé que lo van a dejar todo. No va a ser fácil, vamos a tener que trabajar mucho. Lo primero que les diré es que el proyecto es subir a Primera División, pero a Primera no se sube sin sacrificio. Y déjame decir que con sacrificio se puede todo”.

Los Dorados juegan el sábado en el Estadio Banorte de Culiacán ante los Cafetaleros de Tapachula, en la fecha ocho del Apertura de la Liga de Ascenso.

Para la fecha final, el viernes 2 de noviembre, los Dorados jugarán en el Estadio “Carlos Iturralde Rivero” de Mérida ante los Venados FC Yucatán.